Ahora lo vi todo
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10 Relatos que nos demuestran que viajar en transporte público es un libro lleno de aventuras

Utilizar un transporte público es algo que forma parte de nuestra vida cotidiana, ya sea el metro o el autobús. Sin ellos, no sería posible movernos por cada rincón de las ciudades. Aunque por lo general estos viajes suelen ser tranquilos y sin sobresaltos, hay algunas ocasiones en que se llenan de escenas anecdóticas y divertidas.

En Ahora lo vi todo decidimos recopilar historias con los momentos más curiosos que vivieron algunos usuarios mientras se movilizaban en distintos medios de transporte.

  • Soy tan tímida que cuando voy en el autobús lleno de gente, no puedo preguntarle a la persona que va frente a mí si se bajará o no en la siguiente parada. No me gusta molestar. Por eso, siempre me toca bajarme dos o tres paradas después. Estoy tan cansada de eso.
  • Esto ocurrió en el autobús. Había mucha gente, así que una joven mamá iba con su pequeña hija sosteniéndose de la barandilla; la mujer parecía cansada y pensativa. Al rato un chico muy amistoso subió al autobús y le dijo lo siguiente: “Oh, ¿qué le pasa a esta linda mujer en un día tan maravilloso con ese estado de ánimo?”. La mamá casi no reaccionó, apenas sonrió y continuó callada durante el trayecto. Su hija le dio una mirada seria al chico. Después, la pequeña gritó a todo pulmón: “¡No molestes a mi mamá! ¡Ella tiene ganas de ir al baño!”. Debieron haber visto el rostro de los pasajeros. Todo el autobús moría de la risa.
  • Ayer iba en el metro con una amiga que me gusta desde hace bastante tiempo; en cierto momento, ella no se sostuvo firmemente y comenzó a caerse. En una fracción de segundo imaginé lo romántico que habría sido atraparla y que nuestras miradas se cruzaran, como en un cuento de hadas... Pero, al final, yo mismo perdí el equilibrio y también me caí. Como resultado, otro chico la atrapó a ella y yo me rompí la nariz.
  • Un día, en el metro, una mujer intentó entrar al vagón cuando comenzaba a avanzar y colocó su mano en la puerta para evitar que se cerrara; sin embargo, no lo consiguió y se tuvo que quedar en la plataforma. Lo curioso fue que, por el movimiento brusco de su mano, su bolso salió volando hacia el interior del vagón. Mientras ella se daba cuenta de lo que había pasado, el tren se fue. La expresión de su rostro no tenía precio.
  • Un día presencié en el autobús cómo un chico y una chica empezaron a hablar porque ella no sabía cómo llegar a un lugar. Se sentaron juntos a mi lado y se empezaron a contar su vida; tuve que fingir que estaba escuchando música para poder prestarles atención. En mi mente ya tenía armada una historia de amor y no me decepcionaron, ya que intercambiaron números antes de despedirse. © MelinaGambuzza_ / Twitter
  • Iba en el trolebús de una parte de la ciudad a otra. Cedí mi asiento, ya que había mucha gente. Estaba de pie en la parte trasera cuando una abuelita se me acercó y me dijo:
    —Cede tu lugar.
    Mi respuesta fue muy rápida:
    —Disculpe, pero yo ya voy de pie.
    Ella respondió igual de rápido:
    —Sí, pero en ese lugar es más cómodo estar de pie.

¿Qué cosas interesantes te han pasado a ti en el transporte público?

Imagen de portada MelinaGambuzza_ / Twitter
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