Ahora lo vi todo
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20 Niños cuyas historias impensables les pararon los pelos a sus padres más que una descarga eléctrica

Siempre decimos que los niños tienen una imaginación infinita; desde ver formas en las nubes hasta hablar con amiguitos imaginarios, los pequeños ven cosas alucinantes donde los adultos solo detectamos cotidianidad. Sin embargo, hay momentos en los que esa visión infinita puede volverse espeluznante y es cuando llegan a notar presencias “extrañas” dentro del espacio que compartimos. Después de todo, se supone que ahí no hay nada, ¿o sí?

En Ahora lo vi todo hemos recopilado varias historias de personas a las que un niño lo hizo mirar hacia los lados con un poco de escepticismo.

  • Mi padre estaba hospitalizado. El día que falleció, mi sobrino, que tenía 5 años entonces, se sentó en la cama a las 6:45 de la mañana y dijo: “El tata se fue al cielo”. A los 10 minutos, llamaron del hospital para avisar de su fallecimiento. © Erika Luna Horta / Facebook
  • La semana pasada, André, de 3 años, me dijo:
    —Mami, hay una niña en mi espalda, detrás de mí.
    —¿A qué te refieres, André? ¿ALGUIEN TE PEGÓ?
    —No, mami, hay una niña aquí atrás.
    (Se tocaba la espalda y miraba de reojo detrás de él).
    —¿Cómo, ves a una niña? No entiendo, amor.
    —Sí, mami, aquí en mi espalda está una niña.
    —¿Seguro? Pero ¿la estás viendo ahorita?
    —¡Que sí, mamá, en mi espalda!
    —¿Y cómo es?
    Solo se quedó callado.
    ¡Ese día no dormí! © Andy Herrera González / Facebook
  • Mis padres me cuentan que al poco tiempo de comenzar a hablar, les decía que ellos no eran mis padres, preguntaba por qué había nacido en los 90 si tenía que haber nacido por lo menos 100 años después. También decía que mi nombre no era Alex, sino Mike. Incluso el inglés lo aprendía más fácil que el español. © Alex Green / Facebook
  • Yo tengo 3 hijos, pero cuando tuve a mi primer hijo, quedé embarazada del segundo y lo perdí. Luego, me embaracé 6 años después de una niña y 4 años después, de mi último hijo. Cuando mi último hijo tenía 6 añitos, me dijo: “Mamá, yo conozco a mi hermanito que está en el cielo. Se parece a mí y hasta jugamos”. Le pregunté: “Pero ¿es niña o niño?”, y me dijo: “No, mamá, se parece a mí; o sea, era niño”. Me fui en llanto. No lo podía creer, porque mis hijos nunca supieron de esa pérdida. © Jacqueline Laya / Facebook
  • Cuando mi hija tenía dos años, me dijo: “Ya llegó al cielo”. Supongo que se refería a una tía que había fallecido un día antes. Además, siempre dice que juega con Nino y cuenta unas historias increíbles, él era un perrito que amé como a un hijo y que murió cuando ella tenía 45 días. © María Merchán / Facebook
  • En la Navidad de 2020, yo hice el comentario de que estaba gorda y mi sobrino de 6 años dijo: “Es que lleva una nena en su pancita”. A las dos semanas, me hice una prueba y efectivamente estaba embarazada de 5 semanas y sí, fue una nena. © Guevara Ger / Facebook
  • Mis dos hijas, ahora de 20 y 18 años, cuando eran niñas, me decían que se acordaban muy bien de cuando ellas estaban dentro de mi barriga; que veían todo de color rojo, que flotaban en un ambiente calentito y que oían los murmullos de las voces externas. © Erendira Galarza Villalobos / Facebook
  • La bisabuela de mis niños por parte de su papá murió un mes antes de que naciera mi hijo menor, cuando mi hija tenía cinco años. La noche en la que mi hijo nació, todos dormimos en la misma cama, pero yo me desperté y mi hija estaba sentada a las 3:00 de la mañana. Le pregunté qué pasaba y me dijo: “Mi abuelita vino, estaba sentada en la orilla de la cama. Dijo que estaba muy cansada porque andaba buscando la casa. Vino a despedirse de mí y a conocer a mi hermanito. Le dio un beso a mi papá y se fue”. Lloré como no tienen idea, fue una alegría y una tristeza tan profunda. Yo sabía que sí había ido a despedirse, porque mi hija no sabía que su bisabuela, Inés, ya no estaba aquí. © Kristy Kristal / Facebook
  • Un día mi hijo, a sus 4 años de edad, nos preguntó a mi esposo y a mí cuántas vidas habíamos vivido ya. Él decía que iba por su tercera vida y siempre hablaba de vidas pasadas. Lo curioso en él es que desde muy pequeño siempre ha simpatizado mucho con los adultos. © Sandy Rincón / Facebook
  • A mi hija le hicieron una cirugía a corazón abierto cuando tenía 3 años y medio. En terapia, hizo dos paros cardiorrespiratorios y estuvo 14 días en coma. Cuando se despertó, le dijo al papá que le dolía la mano por juntar tantas piedritas, porque ella había estado en el cielo, donde la señora vestida de blanco la había llevado a un arroyo a juntar piedritas y luego le había dicho que la traería de vuelta. Quedamos todos impactados y lloramos mucho. Esto pasó hace 24 años. © Mirtha Doronzoro / Facebook
  • Desde que tiene 4 años, mi sobrino cuenta historias de que vivía en una granja con sus abuelos; a veces dice que los extraña mucho y cada cosa que sabe hacer hasta hoy, que tiene 5 años, dice que se la enseñó su abuelo en la granja. Él no ha vivido más que con mi mamá y conmigo. © Sebastián BabyStore / Facebook
  • Un día, mientras desayunábamos, mi hijo del medio me dijo: “Mamá, vas a tener una niña y se llamará Eva”. Más tarde me enteré de que estaba embarazada. Por supuesto, fue niña y se llama Eva. A mi niña, un día la encontré en la habitación hablando sola junto a sus muñecas. Le dije: “Eva, ¿qué les estás contando a tus muñecas?”. Ella me miró y me dijo: “No, mamá, no hablo con mis muñecas. Hablo con esta señora que está sentada a mi lado”. Yo miré y vi su cama hundida, como si alguien estuviera allí. © Mara Carlón / Facebook
  • Una vez, estábamos con mi sobrino cuando tenía 3 años. Le preguntamos qué estaba haciendo, por qué hablaba solito, y nos dijo que estaba con la abuela Lulu jugando en el sillón. Ese era el apodo de mi mamá. Nunca le habíamos mencionado su apodo ni su nombre. Mi mamá falleció en 2006 y mi sobrino nació en 2010, así que ni siquiera se habían podido conocer. © Mony Reynosoo / Facebook
  • Yo iba manejando junto a mi hijo de escasos tres años. La música iba puesta, justo acababa de comprar un CD y lo iba cantando en mi estéreo del auto. Mi hijo recorría todas las canciones hasta que aparecían las de los Beatles. Luego, dijo: “Esta música me gusta”, pero yo no tomé en cuenta eso hasta que sonó “Yesterday”. La repitió varias veces, así que le pregunté: “¿Quién te la enseñó o dónde la has escuchado?”. Él solo me miró y me dijo: “Siempre me ha gustado más que las otras”. © Yatziri Luna / Facebook
  • Tengo una sobrina que ya tiene 6 años, pero un día, cuando tenía 3 o 4, vio a mi mamá con la cabeza toda embadurnada porque se estaba tiñendo el cabello. A la niña le pareció gracioso y me preguntó riendo: “¿Qué tiene la abuelita?” y yo le dije: “Es que se está pintando el pelo”. Ella me respondió: “¡Ah, sí! Yo también me pintaba el pelo, pero eso era antes”. Yo le pregunté: “¿Antes de qué?” y ella me dijo: “Antes, cuando yo era grande y trabajaba, pero fue hace mucho tiempo”. Fue solo esa vez que dijo algo así, pero fue lo suficientemente raro como para que no hubiera necesidad de más. © Wendolyn Leagan / Facebook
  • Mi hija entró al preescolar a los 3 años. A la hora de la salida, me dijo muy triste: “Mami, mi amiga no me reconoció”. Yo le dije: “¿Cuál amiga, bebé, si no conoces a los niños aún? Es el primer día”. Ella me dijo: “No, mami, la señorita Straton (su maestra) era mi amiga y yo pensé que me iba a reconocer, pero no fue así”. Ella lo contó con tanta tristeza que yo me quedé fría. © Claudia E Castro / Facebook

¿Cuál es el momento más aterrador que has vivido por la anécdota de un niño? ¿Cómo reaccionaste?

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