Ahora lo vi todo
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14 Empleados que tuvieron la mala suerte de lidiar con gente sin empatía

Las personas que trabajan en servicio o comercio saben que los clientes no siempre tienen la razón. Podría parecer una afirmación obvia, pero, por desgracia, algunos consumidores lo olvidan. Y con ello, el respeto y empatía a la hora de comunicarse. Hemos traído historias de empleados que se han encontrado con clientes difíciles. Sus peticiones marean incluso a los vendedores experimentados.

  • Trabajo en una tienda de cosméticos y productos químicos para el hogar. Hay todo tipo de personas que entran, pero hay una señora a la que es mejor no acercarse, ya que le encanta hacer escándalos, escribir quejas y demás. Cuando yo era aprendiz, ella me hacía correr por toda la tienda, tráeme esto y dame aquello, todo con una mirada de “yo soy la reina y tú eres la esclava”. Corrí como una tonta, porque el deseo del cliente es la ley. Al día siguiente vino, devolvió todo lo que había comprado el día anterior y escribió una queja de que yo supuestamente le había impuesto comprar la mercancía. © Oídoporahí / VK
  • Cuando era estudiante, vendía artículos de plomería. Vino una clienta, una mujer de unos 45 años, y dijo: “¡Necesito una manguera para la ducha!”. Pregunté el diámetro de rosca.
    —No sé nada de ningún diámetro de rosca, ¡necesito una manguera para la ducha!
    —Pero podría no encajar...
    —¡Es una manguera! ¡Para la regadera! ¡Se rompió! ¡¿Dónde está la nueva?!
    —Aquí tenemos mangueras para las duchas.
    —Al fin, yo sé mejor cómo es la rosca que necesito.
    —Aquí está el recibo, podría ser útil para un cambio si no queda bien...
    —Es una manguera, ¿cómo no va a quedar bien?
    Compró la primera que encontró y se fue. Más tarde me contaron que vino una señora e hizo un escándalo: “¿Por qué no quedó?”, la manguera tenía la rosca desgarrada y el producto irremediablemente perdió su aspecto comercial. © Egoista / Pikabu
  • Un episodio en la playa. Vendían camarones hervidos. El comprador preguntó con qué estaban teñidos. El vendedor dijo que se ponían rojos al hervirlos, como los cangrejos. No sirvió de nada, el cliente quería saber con qué estaban teñidos. Yo estaba harta de escuchar, así que intervine y dije “con betabel”. El comprador se calmó, el vendedor quedó desconcertado. © Diana Romanenko / Facebook
  • Tenía mi propia librería. Un día, puse en la calle una caja de libros usados que no había conseguido vender, y un cartel que decía “Gratis”. Una señora entró con un libro en la mano y preguntó seriamente: “¿Tienen mejores libros gratis?”. Me quedé sorprendido, pero enseguida respondí: “Ya los hemos regalado a mejores clientes”. © Steve Rapaport / Quora
  • Una mujer entraba a Starbucks todos los días y pedía un café con leche de vainilla sin espuma. La primera vez que le di su pedido, me aclaró: “Sin espuma, ¿verdad?”. Luego quitó la tapa y empezó a soplar. Ella notó algo de espuma, me llamó incompetente y se indignó porque nadie en Starbucks sabía hacer un café normal. Otros baristas también intentaron atender su pedido, pero ella siempre quedaba insatisfecha. Al final, el gerente simplemente mezcló leche y agua sin usar la máquina de café. No se nos permite hacer eso, se supone que los cafés con leche tienen espuma. Pero la señora lo probó y dijo: “Es obvio que eres la única persona cuerda aquí”. Ahora, cada vez que entra, espera que el encargado le prepare su bebida. Si no está, se da la vuelta y se va. © James Alexander / Quora
  • Después de pasar 3 horas en la habitación, el huésped exigió un reembolso porque (y cito) “no me gustó”. En este tiempo, llegó a acostarse en la cama, ensuciar la ropa de cama y las toallas, inundar el baño y dejar un montón de basura. Pero no le gustó. © budninudnogo / Twitter
  • Soy un vendedor de zapatos. Nuestra tienda tiene una política de devoluciones muy leal. Una mujer, aprovechándose de la política de devoluciones, compró un par de tenis deportivos negros y luego los cambiaba por otros nuevos al cabo de unos meses de forma totalmente gratuita. Y no siempre fueron los mismos tenis. Durante años se dedicó a robarnos, hasta que uno de los responsables se puso en contacto con esa mujer y le explicó que no íbamos a cambiar más los tenis. No la he visto desde entonces. Cuántas pérdidas ha sufrido nuestra tienda por culpa de una persona. © eaglewatch1945 / Reddit
  • Tengo una tienda de repuestos y atiendo a los clientes yo mismo. Un día de diciembre, un cliente trajo un filtro que había comprado en agosto y quería devolverlo. Le pregunté: “¿Por qué, no le quedó bien? Dijo: “No lo sé, no lo comprobé, vendí el coche, solo cambié el aceite, decidí ahorrar algo de dinero”. El filtro, por cierto, era barato. Y también recibía llamadas de clientes a las 3 de la mañana: “Alex, ¿qué rodamiento es mejor comprar?”. © Alexey Vasiliev / Facebook
  • Tomo las fotos de la gente que tramita sus pasaportes. Entró un cliente y se paró contra un fondo blanco. Le pedí que adoptara una expresión neutra y le tomé la foto. Luego la imprimí y se la di. De repente, empezó a restregarme la foto en la cara y a gritar que lo habíamos hecho salir enfadado en la foto. Le expliqué tranquilamente que no editábamos las fotos y que una foto de pasaporte necesita una expresión neutra. Maldijo durante unos 10 minutos y luego se marchó con sus fotos de “enfadado”. © Zuhair S / Reddit
  • Trabajé en una pequeña tienda de comestibles. Un día se me acercó un hombre con un niño de la mano y me preguntó indignado:
    —¿Dónde están sus tontos sanitarios?
    —Buenas tardes. No tenemos sanitarios para los clientes.
    —¿Cómo que no tienen sanitarios? ¡Mi hijo tiene que ir al baño!
    —No vendemos comida, no tenemos la obligación de tener sanitarios para los clientes.
    —No pregunté dónde están los sanitarios de los clientes, si no dónde están los suyos. ¿A dónde van?
    —Voy al sanitario de servicio. Los clientes no pueden utilizarlo.
    —¡¿Quieres que mi hijo orine en el piso?!
    —Es mejor que no lo haga, hay sanitarios para clientes en el supermercado de al lado. Estoy seguro de que serán muy bienvenidos.
    Me sorprende cuando la gente cree que puede hablar con desprecio a los empleados del sector de servicios. © Kev Rand / Reddit
  • Cuando vendía teléfonos inteligentes, ocurrió una historia. Me ofrecí a pegar el vidrio del cliente y le dije que le daría dos semanas de garantía. Una semana después vino y me dijo: “Tu vidrio es malísimo, págame los daños”. Su teléfono se cayó desde el tercer piso, pero al final yo resulté ser un fraude. © ValeryaSA / Pikabu
  • Una mujer quería comprar botas impermeables. Intenté explicar que no teníamos, pero fue en vano. Compró unas botas y dos días después volvió gritando que las mismas dejaban pasar el agua y las tiró sobre la caja registradora. Las botas estaban sucias y apestosas. Le expliqué amablemente que no podíamos aceptar mercadería usada. En respuesta, escuché muchas palabrotas. Luego la clienta a se dirigió a la dirección, por suerte la echaron. © Sue King / Reddit
  • Cuando trabajé en una panadería, me enfrentaba a diferentes situaciones día tras día. Aquí está una de mis favoritas:
    —Quiero el de 1 USD.
    —¿Qué cosa de 1 USD?
    —Aquel mismo.
    —No veo a dónde apuntas.
    —Bueno, este pan de 1 USD.
    —Lee el nombre, por favor.
    —"Galletas de requesón“. © Badcat.007 / Pikabu
  • En mi juventud, vendía globos en un parque de atracciones. Un hombre compró tres por 1 USD cada uno y se fue. Media hora más tarde volvió y dijo: “Dame tres iguales más”. Se los di y le dije cuánto era. La sonrisa desapareció de la cara del hombre: “¿Qué 3 USD? Creía que eran gratis porque ¡se fueron volando!”. © VicZhou / Pikabu

¿Qué otra historia sobre clientes sin empatía conoces o tienes en tu cajón de recuerdos?

Imagen de portada eaglewatch1945 / Reddit
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