Ahora lo vi todo
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15+ Historias de taxistas y pasajeros con un final impredecible

Trabajar en un taxi podría ser más divertido de lo que parece. A diario, los conductores escuchan y son testigos de todo tipo de historias. Los pasajeros no se quedan atrás, pues también ellos tienen una anécdota que contar sobre un viaje poco usual. Ambos podrían escribir memorias que fácilmente se convertirían en un éxito mundial. Por ello hoy recurrimos a los internautas, quienes tienen muchos relatos geniales sobre trayectos en este medio de transporte que nunca pasa de moda.

  • Una chica se subió a mi taxi y gritó: “¡Sigue a ese coche, te pagaré lo que quieras!”. Bueno, así lo hice. Cuando el coche que perseguíamos se detuvo frente a una casa, la chica se volvió hacia mí con una sonrisa y me dijo: “No te daré el dinero, pero hemos dado un paseo estupendo, ¿verdad? Seguro que siempre has soñado con una persecución así”. © Palata № 6 / VK
  • Estaba llevando a una profesora universitaria al aeropuerto. De repente me pidió que estacionara, sacó el móvil y empezó a hablar con alguien. Me quedé allí unos minutos antes de interrumpirla y le pregunté por qué teníamos que estar parados ahí. Me contestó que era ilegal utilizar el móvil en el coche. Tuve que explicarle que estaba prohibido que el conductor utilizara su teléfono móvil, pero que los pasajeros podían usarlo sin problemas. © Gordon Mills / Quora
  • Era invierno, había una helada fuerte, nieve y viento. El operador me marcó la dirección del pedido: tal kilómetro de carretera rural, 10 kilómetros hasta el asentamiento más cercano. Pensé que el coche de alguien se había averiado y necesitaba ayuda. No había ni un alma a la vista. Estaba esperando, un tipo salió de la nada, temblando de frío. Le dije: “¿De dónde vienes?”. “De un pueblo cerca de aquí. Está a 10 km de este lugar”. “¿Por qué no pediste el coche hasta ahí?”. “No tengo suficiente dinero, el operador marcó una suma y solo tengo dinero para llegar a la ciudad desde este kilómetro de carretera”. Lo llevé y no le cobré nada. © Mikhail Kolegov / Genial.guru
  • Te contaré la historia de un taxista muy gracioso. Durante todo el trayecto actuó como si el taxi fuera un avión: con el saludo “le habla su capitán” y todo eso. En un semáforo en rojo hacía ruidos como si estuviera aterrizando, en un semáforo en verde como si estuviera despegando. Un tipo muy entretenido. Todavía tengo su tarjeta. © sdsachs / Reddit
  • Suelo hacer la reserva del taxi para ir al aeropuerto por la noche si el vuelo es por la mañana. Entonces estaba en la entrada de mi casa a las cinco y media de la mañana con la maleta y mi hijo. No vi ningún coche. Miré la pantalla de mi móvil: me mostró que estaba en el patio de al lado. Llamé para decirle que se había equivocado de sitio. No atendió el teléfono durante un buen rato. Finalmente, una voz muy somnolienta respondió que estaría allí en 5 minutos. Lo curioso es que llegó a tiempo. Parece que el señor vive cerca, programó el viaje y quería descansar un rato. Llegamos al aeropuerto a tiempo.
  • Tuve que llamar a un taxi tres veces en un día, y siempre vino a buscarme el mismo conductor. A última hora de la tarde, decidí dar un paseo para descansar de mis huéspedes y estirar las piernas. De camino a casa, me encontré con el mismo conductor, que me pidió insistentemente que subiera al coche y me llevó gratis a casa, porque recordaba la dirección. © Olesya Kononova / Facebook
  • Viajamos durante una hora, y mi amigo estuvo charlando con el taxista durante todo el trayecto. Una de las preguntas que le hizo fue: “¿Le han robado alguna vez?”. El taxista respondió: “No, soy nuevo en esto”. © chasev8 / Reddit
  • Un taxista me invitó una gran tableta de chocolate y se ofreció a poner mi lista de reproducción musical. Rechacé esto último: todavía me resulta un poco incómodo compartir mis preferencias musicales. Pero con gusto me comí el chocolate. © ngscrpn / Twitter

“Un taxista me regaló un shawarma

  • El conductor me estaba llevando al dentista y mientras tanto me contaba que había mucha gente desagradable viviendo en el edificio del cual yo había salido y que no le gustaba tomar pedidos de esa dirección. “Eres la única amable en este lugar”. Me bajé, dije: “Gracias por traerme” y me fui. ¡Luego lo vi corriendo detrás de mí diciendo que no le había pagado! Tenía el dinero en la mano, pero al estar algo anestesiada, se me olvidó dárselo. No quiero imaginar qué impresión tiene ahora de todos los habitantes del edificio, sin excepción.
  • Busqué a dos chicas y un chico de unos 20 años: una hermana, un hermano y su mujer. Volvían de un club nocturno. Los tres discutían animadamente: el chico quería quedarse y las chicas volver a casa. Recorrimos unos dos kilómetros y, de repente, el tipo dijo: “Ya me harté, me vuelvo”. Abrió la puerta y salió rodando del coche. Pisé el freno y me desvié a un lado de la carretera. El joven se levantó y empezó a caminar por la carretera como si nada hubiera pasado. Su esposa: “No pasa nada. Aparentemente, va a caminar un poco, solo llévanos a casa”. © Warren Oram / Quora
  • Llamé a un taxi y me dijeron que venía un coche verde. No vi ningún coche verde. Finalmente, lo encontré por la patente. Estaba enfadada, él también. Le dije: “Señor, ¿en qué parte su coche es verde?”. La respuesta me dejó sin palabras. Resulta que su coche es perlado, pero con un tinte verde si se mira de cerca.
  • Un taxista me contó que es un programador increíble en una empresa exitosa y que lo del taxi es solo un pasatiempo. Pensé que estaba inventando, así que yo seguí con un cuento de que era una exitosa modelo. Intercambiamos nuestras redes sociales. Entré en su página y resultó ser verdad. Es un buen programador. Me mandó un mensaje: “Eres una modelo de mentira”. Así que tuve que admitir que había mentido un poco. De hecho, una vez me hice una foto para una tienda de calcetines, así que también fui una especie de modelo.
  • Un chico de 18 años, cliente habitual, estaba preocupado por los resultados de sus exámenes y me dijo con mucha seriedad que si lo reprobaban, su vida estaría acabada. Fue muy convincente: al parecer, sus padres lo presionaban. Llevé al joven a su casa y pedí hablar con su padre. Le dije que debía contarle lo que me había dicho a mí. Les contó toda la historia delante de mí, sus padres se horrorizaron y lo enviaron a un psicólogo. No tengo ni idea de si aprobó los exámenes o no, pero sí sé que después de eso, el muchacho estaba bien. © Rosieapples / Reddit
  • Mi suegra vive a 50 km de la ciudad. Llamé a la compañía de taxis para averiguar el precio y me pasaron una tarifa muy alta por el viaje de ida y vuelta, ya que el coche iba vacío a la vuelta. Llegamos a la casa de mi suegra, descargué sus cosas, pagué todo, me subí al coche y dije: “Vámonos”. El conductor me miró atónito: “¿A dónde vamos?”. Le contesté: “Pagué por un viaje de ida y vuelta, no voy a quedarme en la casa de mi suegra, solo le hice compañía en el viaje, así que ahora llévame a casa”. Pero eso no es todo: el conductor recogió a dos personas por el camino; cuando se bajaron en la entrada de la ciudad y sacaron el dinero para pagarle, yo estiré la mano y tomé el dinero sin vueltas. A la queja del taxista, le respondí que había pagado el viaje de ida y vuelta, así que todos los que se suben al “viaje” me pagan a mí.
  • Estaba volviendo de la casa de mi madre con unas bolsas. Noté un olor desagradable en el coche y supuse que eran los calcetines sucios del conductor. El viaje era de 30 minutos. Abrí la ventanilla y me moví a la esquina más alejada, soñando con llegar más rápido. En un momento dado, un camión de basura bloqueó la entrada a mi edificio. Pagué el taxi, salté del coche bajo la lluvia, respiré profundamente el aire fresco y corrí hacia mi casa con una pesada bolsa en la mano. Recién cuando desarmé la bolsa, me di cuenta de que se trataba de la ensalada de repollo, la “sorpresa” de mi madre. Pobre hombre, él también la olió, pero no dijo ni una palabra sobre el hedor.
  • Estaba en un barrio residencial con casas particulares. Llamé a un taxi y esperé un buen rato. Vi un coche estacionado más adelante. Me acerqué, “es mío seguramente”, pensé. “¿Por qué no estacionó en la puerta de la casa?”. La respuesta fue asombrosa: “Es que no entendí. Aquí hay un número 11 y luego el 13. ¿Dónde está el 14?”. Le expliqué lo de los lados pares e impares. Y me dijo: “¡Ah! En el pueblo no es así”. Muy gracioso el taxista. © Nadezhda Ivanovna / Facebook

¿Qué es lo más loco que te ha pasado en el transporte?

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