Ahora lo vi todo
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16 Personas a las que no les quedaron ganas de prestar ni un centavo

Cuando una persona tiene un apuro económico, sus amigos, familiares o conocidos rompen el cochinito para ayudarla a atravesar la difícil situación. Sin embargo, no siempre es así. Desafortunadamente, hay quienes traicionaron su confianza y no saldaron su deuda. Ante la lección, estos seres humanos juraron no repetir la buena acción.

En Ahora lo vi todo reunimos anécdotas de internautas que solamente necesitaron prestar dinero una vez para no querer volver a hacerlo.

  • Un amigo me pidió prestado dinero y, aunque yo no tenía mucho, hice el esfuerzo de prestárselo esperando que el siguiente mes me lo pagara. Mi sorpresa fue que al siguiente mes me pidió más dinero y se lo volví a prestar; la tercera vez que me pidió prestado, con mucha pena le dije que no tenía y ese fue el santo remedio para que no me volviera a molestar. Nunca me pagó lo que le había prestado, yo ese dinero ya lo daba por perdido, pero me sirvió para no volver a caer. © Eny Reyes / Facebook
  • Yo le presté 5000 pesos a la familia de mi “amiga”; estaban pasando por problemas económicos y como sabía que mi papá nos había dejado dinero de su seguro de vida, entonces me pidió esa suma. Yo, ingenuamente, se lo presté, ya que era para pagar su universidad, y era cierto, pero después ni siquiera continuó estudiando. Han pasado 19 años y yo veía que se iba de viaje constantemente, se inscribía en el gimnasio, se compró un departamento, se casó y recientemente tuvo un hijo y yo aún sigo esperando mi dinero, obviamente en un momento me dejó de buscar. © MariJo Naipes / Facebook
  • Hace muchos años fui al salón de belleza de una amiga, la escuché muy preocupada diciendo que necesitaba urgentemente 100 pesos. Como la vi tan desesperada y triste, accedí a prestarle el dinero con la condición de que me lo devolviera en una semana. Para mi sorpresa, cuando regresé a su negocio hacía unos gestos horribles y ni siquiera me contestaba. Al fin logré que me pagara el dinero. Jamás volví a ese lugar. © Fabiola Melo / Facebook
  • Un “amigo” me pidió prestada una cantidad de dinero, que en realidad no era mucho, pero en ese momento yo no tenía el total. Le ofrecí las tres cuartas partes de eso, que era lo que yo tenía, y para mi sorpresa, dijo “no, yo quiero todo”. Bueno, entonces que se quede así, agarré y me fui. ¡El colmo del descaro y la grosería! © Ana Lucia Moreno Troya / Facebook
  • Mi hermana es una persona que vive sola y no tiene quién la ayude, por lo que ella tenía algunos ahorros. Hace ya como 3 años o más, una amiga la llamó llorando diciéndole que necesitaba dinero, que no tenía ni para comer. Mi hermana, aun con su necesidad, le prestó esos ahorros y la señora simplemente no le habló más; nunca le devolvió el dinero y nos enteramos de que lo usó para terminar de pagarle el viaje de egresados a su hijo. Como si fuera poco, tuvo el valor de amenazar a mi hermana cuando ella le hablaba para pedirle el dinero. Después de que nunca apareció, la bloqueó en Facebook y la sinvergüenza sigue con su vida y mi hermana vive al día, ¡sin sus ahorros! © Maria Isabel Milani / Facebook
  • En el año 2001 le presté a mi hermana mayor una suma considerable para la época. Me costó juntar el dinero, ya que vivía sola con mis hijas, pero eso no le importó. Han pasado 20 años y aún no me pagó la descarada. Siempre me decía: “Ahí tengo anotado lo que te debo”, yo creo que ya lo borró porque está enojada conmigo. Espero nunca más hablarle y que algún día me pague la sinvergüenza. © Judith Cabezas / Facebook
  • Yo le presté 200 pesos a una amiga por un mes y cuando la llamé para cobrarle, no me contestó. Un día en que por fin pude contactarla, le mencioné lo del dinero y la muy sinvergüenza me colgó; perdí mi dinero y nunca más le volví a hablar. Ya pasaron 5 años y nunca más me volvió a hablar; así supe que nunca había sido mi amiga, y lo siento, pero ya no le hago préstamos a nadie. © Beatriz Munoz / Facebook
  • Le presté 200 pesos a una compañera de trabajo (ella estaba pasando por una situación difícil). Me dijo: “Te lo devolveré en dos pagos en un mes”, a lo que yo accedí. Me pagó los primeros 100 pesos en dos meses, y los otros 100 le dije que ya no se preocupara, que los tomara como regalo navideño. Simplemente, podría haber dicho que no tenía para pagarlos, no ha vuelto a pedirme dinero. © Martha Munguia / Facebook
  • Hace casi dos años, una “prima” que ni siquiera conozco, me pidió dinero prestado, me dijo que me pagaría en un mes. Pasados dos meses, se lo recordé y nada; tiempo después le volví a recordar y fue lo mismo, y ahora han pasado más de dos años y todavía no tengo respuesta. Ella vive en México y yo en Estados Unidos, posiblemente piensa que el dinero nos llega fácil, pero tanto aquí como allá hay que trabajar muy duro. © Lalo Hernandez Lindeman / Facebook
  • Perdimos una amistad de 40 años y 2000 USD. Nos dijo: “En dos meses se los devuelvo”. Siguió viniendo a cenar y creo que su mujer ni siquiera se enteró. Hasta que un día dije “¡basta!, en mi mesa no se sienta más”. Lo que más nos duele es que ni siquiera se acercó a decirnos “no los puedo devolver”. No importa la plata, me sentí estafada moralmente. © Nora Alcaide / Facebook
  • Yo presté un dinero que no era mío, eran los ahorros de mi hijo, con la promesa de que unos días después me los devolverían, ya que mi supuesta amiga no tenía para pagar el alquiler de su casa. Qué sorpresa me llevé cuando ese mismo día, un rato después de haberle dado el dinero, hizo una publicación sentada en una fiesta, celebrando y diciendo que se merecía dicha celebración. Unos días después le escribí para ver cuándo me iba a devolver el dinero; nunca me contestó, nunca me pagó y me dejó de hablar. Otro amigo me dijo que a él también le había pedido dinero y le había hecho lo mismo, pero que si eso era lo que necesitaba para nunca más volver a tener ese tipo de amistad, estaba feliz de haberle dado el dinero. © Caro Borge / Facebook
  • Yo le presté a un amigo 400 pesos para dar el abono de una moto que iba a utilizar para hacer un negocio de mensajería. El trato era que me devolvería en 6 meses el dinero completo sin intereses ni nada adicional. Cuando llegó la fecha, mi “amigo” desapareció del radar y no lo volví a ver sino como hasta 4 años después, pero el dinero nunca lo he vuelto a ver y seguramente nunca me lo regresará; lo triste es que pensaba que era un buen amigo y alguien responsable. © Ricardo Antonio / Facebook

Y tú, ¿por qué decidiste no volver a prestar dinero?

Imagen de portada Hugo Ramirez / Facebook
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