Ahora lo vi todo
Ahora lo vi todo

17 Entrevistas exitosas que demuestran que “el mundo es de los atrevidos”

Completar exitosamente una entrevista de trabajo debería ser considerada una habilidad para colocar en tu currículum: te pones a través de una situación estresante con riesgo a cometer un error por preguntas imprevistas y tienes un alto porcentaje de fracaso cuando combinas ambos factores. Por eso, cada vez que alguien usa su ingenio para romper el sistema y destacar en la ocasión, no podemos evitar ponernos de pie y aplaudir. Pues bien, ahora tienes algunas historias de estos momentos de gloria y, ¿quién sabe? Podríamos aprender un truquillo o dos.

  • Fui a mi primera entrevista de trabajo colectiva (cuatro chicas y yo). La entrevistadora habló un poco sobre la institución y no hizo ninguna pregunta. Estábamos todas en silencio, entonces, decidí hacer una pregunta sobre el trabajo. Al día siguiente me contrataron porque, según ellos, tuve la iniciativa de romper el hielo. © Lilia Alves Araujo Santos / Facebook
  • Cierta vez, fui a una entrevista y había unas diez personas en la sala esperando también. De repente, el entrevistador llegó y nos dijo: “Esperen 15 minutos más, por favor” y entró en la sala. Pasados los 15 minutos, volvió y dijo: “Aguarden 10 minutos más”. Después de 10 minutos, salió nuevamente y nos pidió que esperáramos 5 minutos. Pasaron 20 minutos y no volvió. Estábamos inquietos y no aguantábamos esperar más. Entonces, golpeé la puerta y, con su permiso, entré en la sala. Él estaba tranquilo, sentado en su silla. Le pregunté: “¿Cuándo va a empezar el señor las entrevistas? Pues ya estamos cansados de esperar”. Me respondió: “No habrá entrevista. Está contratada. Estaba esperando que alguien tuviera esta actitud, pues mi empresa necesita personas con iniciativa”. Y así conseguí el empleo más desafiante de mi vida. © Silvana Emidia / Facebook
  • Hice una entrevista para ser guardia de seguridad bancaria en una agencia en la cual necesitaban contratar a una mujer. Al llegar al lugar, me pidieron que esperara y, como había pocas sillas, terminé quedándome de pie, dejando las sillas libres para las personas que eran atendidas allí por los demás empleados. Después de horas de estar parada, un señor vino hasta mí y dijo que me contratarían, porque había pasado uno de los principales exámenes: quedarse de pie. Trabajé allí como guardia durante cinco años, después estudié y me gradué como farmacéutica. © Laura Pinheiro / Facebook
  • Hice una entrevista en una empresa sin interés alguno en conseguir la vacante, era más para perder el miedo a las entrevistas, ya que estaba bien en el trabajo que tenía. Al final, me preguntaron si era optimista o pesimista. Respondí que era pesimista (pensé en el espanto de los tres entrevistadores), porque, en caso de hacer algo mal, estaría preparado para tomar otras acciones. Resumiendo, me llamaron tres días después para ofrecerme el empleo, pero el salario no era compatible con lo que yo ganaba. ¡Le agradecí a la empresa por llamar! © Marcio Padilha / Facebook
  • Una vez, el reclutador, que era el dueño de la empresa, me preguntó cuánto quería ganar. Le dije el valor y preguntó si aceptaría trabajar por la mitad de esa cantidad, porque era lo máximo que me podrían pagar. Respondí que sí, pero que trabajaría solo del día 1 al día 15 y descansaría del 16 hasta el 30. Él golpeó la mesa y gritó: “¿Está loco? ¡Yo quiero que trabaje todo el mes!”. Con calma, dije: “Entonces, páguenme el mes completo. Si solo pueden pagar la mitad, solo voy a trabajar la mitad del mes”. Siguió un silencio, él salió y después de un tiempo entró el gerente y me dijo: “Felicitaciones, el dueño de la empresa me pidió que no lo dejara ir de ninguna manera”. Trabajé en la empresa y estuvo muy bien, fue un período maravilloso de mi vida profesional. © Jorge Luis Fisnack / Facebook
  • Hace un tiempo, le dije a un reclutador que, por ese salario y con mi currículo, no podía aceptar la propuesta. Hace unos días, me volvió a contactar para redefinir la oferta. © Luís Cordeiro / Facebook
  • Pasé por una entrevista en la cual el empleador discutía con su padre por teléfono. Dijo que estaba trabajando mucho y que no tenía tiempo para atenderlo en ese momento. Me di cuenta de que era una treta. Hice un gesto con las manos pidiendo tiempo, diciendo que reprogramáramos la entrevista para que pudiera atender al padre. Percibí una sonrisa en su cara. Me llamaron, pero el salario no era tan atractivo. Yo tenía otras opciones. © Ildefonso Malagoli / Facebook
  • Cuando estaba haciendo un test psicológico con varios candidatos más, la responsable de administrar el test tenía un billete de 50 USD prácticamente cayendo de su bolsillo trasero. La llamé y le dije: “Va a perder su dinero, el billete se le está cayendo”. La vacante fue mía. © Mardiones Souza / Facebook
  • Yo ya pasé por el test del bolígrafo. Tomé el bolígrafo del piso y conseguí el empleo. En otra ocasión, colocaron un tacho de basura trabando la puerta de la sala de entrevistas. Que lo quitáramos y lo pusiéramos en un lugar conveniente era lo que ellos querían. Trabajé allí también. © Lygia Corrêa / Facebook
  • En una entrevista para un centro de ancianos, el entrevistador preguntó: “¿Y si los ancianos quieren dormir sin hacer sus actividades?”. Respondí: “¡Les hago compañía y duermo yo también!”. Se rio. Fui seleccionada. © Alexandra Costa / Facebook
  • Me hicieron esperar casi dos horas para ser entrevistada. Los otros candidatos desistieron y al final, obtuve la vacante. Aunque un retraso enorme como ese sea una falta de respeto, en mi caso valió la pena esperar. © Amanda Marinho Takahashi / Facebook
  • Pasé por un test en el cual, durante la selección, tenía que digitar un texto. Una empleada de RR. HH. colocó el texto encima de cada computadora y yo tomé justamente la PC que no lo tenía. Le comuniqué que no había texto y duramente me dijo: “¿Y quién le dijo que le voy a dar el texto?”. Le insistí: “Pero sin el texto, ¿cómo voy a digitar?”. Ella repitió lo mismo varias veces y yo seguí insistiendo, hasta que la mujer sonrió y me lo dio. Pasé la selección y trabajé en la empresa un año y medio. © Fraan Santos / Facebook
  • Hace 40 años, conseguí mi empleo quitando una basura del camino. Todos los otros entrevistados pasaron por encima. © Tônia Almeida / Facebook
  • Fui a una entrevista para ser secretaria en una agencia de prensa. Yo tenía unos 22 años. La entrevista fue en la casa de la dueña de la agencia. Un apartamento lindísimo en el centro de la ciudad, en el mismo vecindario donde quedaba la agencia. Me hizo varias preguntas y un pequeño test para contestar, del cual no me acuerdo demasiado. Lo más inusitado y gracioso fue el resultado. Me pidió que escribiera en un papel la palabra “asesoría”, y así lo hice. Entonces, ella elogió mi examen y el hecho de haber escrito la palabra de forma correcta, pues ya había entrevistado a muchas personas que no acertaban y estaba indignada. Pues bien, pasé el test, trabajé con ella casi un año y todavía mantenemos contacto. © Simone Miranda / Facebook
  • En una entrevista, le dije al gerente de producción que me había ido de la última empresa porque quería llegar al puesto de gerente de producción. Me preguntó cómo le podía contar aquello. Solo le contesté que él tendría en el equipo a alguien que diría siempre la verdad y con muchas ganas de crecer. Fui contratado. Y me convertí en gerente de producción. © Dony Rottuli / Facebook

¿Cuál ha sido la entrevista más particular a la que has asistido?

Ahora lo vi todo/Historias/17 Entrevistas exitosas que demuestran que “el mundo es de los atrevidos”
Compartir este artículo