Ahora lo vi todo
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18 Relatos espeluznantes de niños que le pusieron la piel de gallina a sus padres

En las películas es común que nos digan que los niños son susceptibles a los fantasmas o a cualquier cosa sobrenatural, pero ¿de dónde viene esta idea? Bueno, sabemos que durante los primeros años de vida, los chiquillos viven en su propio mundo y se comunican con su propio lenguaje, diciendo cosas, como que quieren vivir en una casa de caramelo, o que juegan con un amigo imaginario. Aquí termina la ternura y comienza el terror.

En Ahora lo vi todo temblamos un poquito al leer estos relatos de padres cuyos hijos se adelantaron a situaciones imprevistas. ¡Envuélvete en tu manta y sigamos!

  • Una vez, le estaba dando de comer a mi hija con una cuchara, haciendo el juego del “avioncito”. Ella tenía unos tres años. Entonces, se volvió a mí y me dijo que ella también jugaba el “avioncito” con su hija. Me asombré y pregunté cuando pasó y me dijo: “Hace mucho mamá, ni siquiera había nacido”. © Rafaela Camila da Silva / Facebook
  • Mi abuelo siempre cantaba una canción cuando llegaba del trabajo. Mi hija no lo conocía, pero cuando cumplió un año, comenzó a tararear la misma canción que él silbaba... ¡Nunca la había escuchado! © Aline Sampaio / Facebook
  • Estaba embarazada y le pregunté a mi primera hija, que entonces tenía 3 años: “¿Qué hay en la barriga de mami: ¿un hermanito o una hermanita?”. Y ella respondió, de la manera más natural: “Es mi hermana Patricia”. Y así la llamamos. © Mara Lucimar Fernandes da Silva / Facebook
  • Mi hijo tenía cuatro años cuando fuimos a pasar la noche a casa de su madrina. Cuando nos acostamos, vio una manta y me dijo que su papá tenía una así cuando era niño, que solo era un poco diferente. Tomé la manta y fui a la habitación en la que estaba mi esposo y le pregunté: “Cariño, ¿recuerdas una manta como esta?”. Y él respondió: “Sí, yo tenía una así cuando era niño, ¡pero la mía era verde!”. © Tamiris Borges / Facebook
  • Cuando mi hijo tenía tres años. Estábamos comprando ropa para él. Él estaba revolviendo en los estantes de ropa y yo lo estaba regañando. De repente rompió a llorar, pensé que tal vez un gancho le había pillado en el ojo. Me agaché para ver qué había pasado. Me miró y me dijo “la vieja dice adiós”. Sentí un beso en la frente, no de él. No había nadie cerca de nosotros. Nos fuimos a casa. Cuando entramos por la puerta el contestador automático estaba parpadeando. Mi padre nos había dejado un mensaje. Mi abuela acababa de morir. © Mary Lea / Quora
  • Mi hijo tenía un amigo imaginario. Cuando tenía cinco años, me dijo que su “amigo” dijo que viviría en Victoria. Cuatro años después, mi esposo se fue a trabajar a Victoria y nos mudamos allá. © Lucília Balduino / Facebook
  • Mi hija tiene dos años y diez meses y siempre dice que tenemos que ir a visitar a su abuelo Rafael. Ella no tiene un abuelo con ese nombre, pero siempre habla de él como si fuera alguien que sabe que existe de verdad, y que tenemos que ir a verlo. © Milena Cristine Zavarise / Facebook
  • Mi hijo iba a cumplir cinco años cuando su prima se iba a casar. Estábamos eligiendo la música para la entrada a la iglesia. De repente, sonó una canción orquestada y mi pequeño soltó: “¡Es Elvis! ¡Entra con esa!”. Detalle: yo nunca había escuchado a Elvis con él. Entonces le preguntamos “¿conoces a Elvis?” y contestó: “¡Por supuesto que sí!”. © Patricia Andrade / Facebook
  • Cuando era pequeña, mi hija decía que sabía que seríamos la mejor familia que tendría y que había esperado mucho tiempo para nacer en ella. © Michelle Küster / Facebook
  • Solía cuidar a la hija de los vecinos cuando salían una vez al mes y, cuando tenía 12 años, me habló del hombre de su armario que le cuenta cosas. Resumiendo, un tipo murió en el espacio físico que ocupaba su armario hace apenas 30 años. Construyeron una ampliación en su terreno, y como parte de ella, hicieron un nuevo dormitorio para su princesa. © space_dreamer- / Reddit
  • La hija de mi prima siempre me llamaba Paloma. Un día, su mamá le preguntó por qué me decía así, si mi nombre era Paula. Ella contestó que, cuando me conoció, yo me llamaba Paloma. Yo trabajaba en un preescolar. Un día, una niña de unos cinco años me vio y me dijo: “Tía Paloma, hace mucho que no te veo”, y me abrazó. © Ana Paula Ana Rafaella / Facebook
  • Hace un mes, le dije a mi hijo de cinco años que íbamos al cine. Él dijo: “Qué bueno, mamá, quiero ver esa película sobre el barco que se hunde”. Inmediatamente le pregunté: “¿Titanic?”, y él respondió: “Esa misma, mamá, la que vimos una vez en el cine”. Y sí, fui al cine a ver Titanic cuando tenía diez años con mi mamá, pero nunca le dije eso y mi hijo nunca ha visto esa película. © Agda Fernanda Teodoro / Facebook
  • Cuando mi hijo tenía cuatro años, me puso la mano en la barriga y me dijo: “Mami, ahí dentro hay un bebé”. Me quedé asustada, y le dije: “Claro que no, ¿de dónde sacaste esa idea?”. Sin embargo, y por las dudas, me hice una prueba de embarazo y salió positiva .© Kenia Oliveira / Facebook
  • Mi segunda hija es casi nueve años menor que su hermana, pero desde que empezó a hablar me dijo que me habían elegido a mí como madre, y que “en la línea de nacimiento”, ella nacería primero. Y que, como su hermana corría mucho más rápido, nació antes. © Christiane Silva / Facebook

¿Cuál es la cosa más desconcertantes que te ha dicho tu hijo, tu sobrino o algún niño que conozcas?

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