Ahora lo vi todo
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19 Anécdotas sobre compañeros de trabajo que fueron un dolor de muelas

En el trabajo todo es risas y diversión hasta que llega ese compañero pesadito, a quien le gusta jugar malas bromas o tomar sin permiso de tu comida (¡no, mis papitas a la francesa, no!). Y no queda más que ser amable, respirar y contar hasta cinco, como nos han dicho en clase de yoga, pero a veces ni esto ayuda para lidiar con él.

En Ahora lo vi todo reunimos historias de personas, a quienes les toca compartir escritorio u oficina con “higaditos” del mundo laboral. Después de leerlas, solo pensamos en una cosa: merecen el bono a los mejores colegas por aguantarlos.

  • Nosotros tenemos un Hulk que se llama Pablo, que fue contratado para ayudar como transportista. Pablo es alto, de más de 190 cm de altura, y muy corpulento. Tiene una voz ensordecedora, una barba negra y un deseo incontenible de demostrar fuerza. Una de las empleadas se quejó de que Pablo, al ver su pequeño automóvil en el estacionamiento, trató de balancearlo para demostrar que era un vehículo inseguro y explicarle que cualquier cosa más pequeña que una camioneta no es un automóvil en absoluto. © SallyKS / Pikabu
  • He tenido diferentes colegas y, tal vez, yo misma no he sido de mucho agrado para algunos. Pero recuerdo más que a nadie a un pasante que se fue a almorzar y no regresó. Tenía el teléfono apagado. Todos empezaron a preocuparse: tal vez pasó algo. En resumen, durante la semana buscamos cómo ponernos en contacto con él; a través de conocidos de conocidos encontramos su segundo número de teléfono, y al comunicarnos, resultó que ya estaba en otra ciudad. Y su explicación fue: “Ese día me fui a casa. Pensé que se darían cuenta de que no iba a trabajar allí”. © Ksyusha Ivanenko / Facebook
  • Teníamos un gerente que sacó casi todo de la oficina, incluso los muebles, diciendo que era para hacer unas reparaciones. El microondas, porque no es saludable; las persianas, porque son colectoras de polvo; las macetas con plantas, porque dan alergias; el papel para la impresora, porque hay que cuidar el planeta, etc. Más tarde, todo esto se encontró en su casa. © Lana Ploom / Facebook
  • Un colega solía comprar un café bastante caro. Otros empleados lo sabían y lo visitaban a menudo para tomar café con él. Pero hace unas 3 semanas, compró café barato y lo vertió en una lata sin marcas de identificación ni etiquetas. Y entonces, los colegas que ayer eran amables, comenzaron a visitarlo cada vez menos seguido para tomar café con él. A algunos la bebida les parecía demasiado fuerte; a otros, demasiado aguada. Y el otro día, mi colega compró su café favorito y lo puso en la lata que tenía esa basura que ya nadie quería beber. Resultó que todo este tiempo había sido el mismo café, solo había dicho que era barato. © MR.PHANTOM / Pikabu
  • Trabajo en una oficina. Tenemos una tradición tácita de traer dulces en nuestro cumpleaños. Por supuesto que la gente suele tomarse unos días libres por esa época, pero, cuando regresan, siempre traen dulces. Pero hay un colega que no ha traído ni un caramelo en 3 años. Mientras tanto, consume constantemente lo que traen otros. Es el único de unas 15 personas que nunca ha traído nada. © Katie Tighineanu / Facebook
  • Tenía una colega a quien consideraba mi amiga. Almorzábamos juntas, nos reíamos y, a veces, incluso pasábamos el rato juntas después del trabajo. Un día, durante el almuerzo, le dije algo personal sobre mi novio y yo, y le pedí que no se lo contara a nadie. Ella juró mantener la boca cerrada. A la mañana siguiente, el empleado que se sentaba junto a mi amiga de repente comenzó a preguntar por mi novio. Yo estaba conmocionada hasta la médula. Los rumores se esparcieron por la oficina como pólvora y me sentí traicionada. Más tarde descubrí que mi “amiga” no había mencionado nuestra conversación accidentalmente, sino que les contó a todos mi secreto a propósito tan pronto como regresó de almorzar. © Joyce Neeley / Quora
  • Trabajaba en una cadena de supermercados. Teníamos un colega que, sabiendo que se acercaba el cumpleaños de alguien y había que juntar dinero, se iba inmediatamente y regresaba recién cuando ya estaba puesta la mesa. Los proveedores traían constantemente sus productos a los gerentes del departamento de ventas para que los probaran, y este sujeto se llevaba estos productos todo el tiempo y se iba a su casa con enormes bolsas de comida. © Natalia Pióro / Facebook
  • En mi primer trabajo, mis compañeros me molestaban mucho, pero había uno entre ellos que se distinguía especialmente. Me aterrorizó durante casi 5 meses. Yo era el objetivo de todas sus payasadas, parecía que estaba en la escuela secundaria. Por ejemplo, llamaba a la cocina por teléfono y, cuando yo respondía, encendía la música de su teléfono a todo volumen directamente en el auricular. Y también iniciaba todo tipo de rumores sobre mí. Creo que estaba tratando de quebrarme de esta manera. O provocar una pelea con él o hacer que renunciara a mi trabajo, pero yo no hice ninguna de las dos cosas. Al final, renunció y se fue a otro trabajo. © Greg Asci / Quora
  • Entre mis colegas había un diseñador, llamado Miguel, que se lavaba exclusivamente en el baño de la oficina. Lo adjudicaba al hecho de que vivía en un departamento compartido y le daba asco usar la ducha allí. También lavaba la ropa en la oficina. Y luego, sin la menor vacilación, secaba su ropa interior y calcetines en el radiador más cercano. Y se indignaba mucho cuando el director lo obligaba a quitar todo eso, porque los clientes, por decirlo suavemente, se asombraban. © Luanna / Genial.guru
  • Ahora mismo estoy trabajando con un sujeto. Habla incesantemente todo el día, y en voz muy alta, sobre cualquier tema, pero más a menudo sobre el hecho de que hay una conspiración en su contra. Al principio, era divertido, luego ya no tanto, y ahora los superiores vigilan que no moleste a nadie; su voz hace que la cabeza comience a doler inmediatamente. Y no es ninguna broma, es como escuchar una emisora ​​de radio malísima a volumen máximo todo el día, lo que dificulta la concentración, mientras pasan todo tipo de basura allí. © awesome82 / Pikabu
  • Mi jefa me pidió un préstamo. Mientras me debía ese dinero, me abrazaba, me decía cosas agradables, me llamaba su amiga, etc. Lo devolvió a tiempo, no tengo quejas en ese sentido. Pero luego, de repente, comenzó a odiarme, aunque nunca se lo recordé ni le pedí ningún favor por eso. Ahora todos son mejores que yo, y todo lo que digo es criticado sin piedad. Cuando mis colegas más ágiles hacen pasar mis ideas como propias, inmediatamente reciben aplausos. Es gracioso y un poco triste. © La***t / Genial.guru
  • Tenía un colega en el trabajo que hablaba con desprecio a todo el mundo. Al principio parecía seguro e inteligente, pero pronto me di cuenta de que solo era una persona tóxica que solo traía negatividad y difundía chismes. Traté de alejarme de él, pero estaba sentado enfrente y constantemente se burlaba de mí. Un buen día, cuando comenzó a hablarme de manera condescendiente de nuevo, lo interrumpí y le dije: “Si realmente quisiera escuchar un consejo de alguien como tú, me habría tirado un sonoro gas”. Hubo un silencio sepulcral en la habitación y luego todo el equipo se echó a reír. Fue extremadamente humillado y nunca más me molestó. © Arpita Thakur / Quora
  • Mi exesposa consiguió un trabajo en mi oficina. Me acababan de asignar mi propio departamento, había contratado un equipo de especialistas geniales. El perfil de la empresa en general estaba más allá de los intereses de mi esposa. Ella trató de establecer contacto, le pedí cortésmente que solo mantuviéramos una relación laboral: nada de “amistades” y cenas conjuntas. Y entonces ella comenzó a coquetear con un subordinado mío y a armar todo tipo de dramas, mientras que ​​yo solo quiero trabajar en paz. © Oídoporahí / VK
  • Cuando tuve un día libre, nos regalaron una gran caja de chocolates Merci en el trabajo. Y tenemos en nuestro equipo a dos chicas patológicamente dependientes del chocolate, pero honestas. Dividieron el regalo por igual entre todos, y cuando volví, me dijeron que apenas habían podido contenerse, que ya no tenían más fuerzas, así que, “toma, cómetelo, por favor”. Me comí uno, no quería más, y la caja permaneció allí durante un par de días. Después de eso, me dijeron que la caja supuestamente molestaba en el comedor y que sería bueno deshacerse de ella. Bueno. Tiré la caja y puse los chocolates sobre la mesa. Hoy encontré esto. Los envolvieron en una servilleta para que verlos no les hiciera tener pensamientos impuros. Y mi corazón de hielo se conmovió. © K**liBilli / Pikabu

Es tu tuno de contar las cosas extrañas o molestas que suelen hacer tus colegas. ¡Llegó la hora de desahogarse!

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