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19 Personas comparten las historias detrás de sus peculiares nombres

Por lo general, muchos de nosotros tendemos a imaginar cómo llamaríamos a nuestros futuros hijos. Algunos escogen honrar a un personaje ficticio que marcó su vida; otros, optan por nombres inusuales que los destaquen entre los demás. A veces, la imaginación se sale de control.

En Ahora lo vi todo recopilamos historias compartidas por usuarios que conocieron a personas con nombres extraordinarios, los cuales quedaron grabados en su memoria.

  • Un colega me contó que su conocido era un ávido fanático del fútbol. Se casó, nació su primer hijo y lo llamó Gol. Nació su segundo hijo y lo llamó Offside, “Fuera de juego”. Entonces, cuando tuvo una hija, toda la familia estaba contenta, sobre todo su esposa. Pensaron que al menos su hija tendría un nombre normal. Pero este fanático la llamó Portelina. Afortunadamente, los abuelos intervinieron, el caso llegó a los tribunales y cambiaron el nombre de los niños. © Dilfuza Mansurova-Pilatova / Facebook
  • Mis alumnos actuales tienen los siguientes nombres: Martín, Ana María, Asalia y el más destacado es Maquiavelo. En un futuro, podré presumir que he sido el maestro de Maquiavelo. © V.oron / Pikabu
  • Hace unos años, conocí a una joven familia y su hijo tenía el nombre Luke. Su mamá estaba embarazada y estaban esperando a una niña. Le pregunté: “¿Será Leia?”. Se sorprendió de que adivinaría su futuro nombre tan rápido. © Elena Lihacheva / Facebook
  • Tengo una amiga cuyas hijas se llaman Valquiria y Casandra. © MoranDzhurich / Pikabu
  • Soy maestra. En mi clase hay niños cuyos nombres son: Afrodicio, Olivia y Sky (cielo en español). Sky tiene una hermana llamada Luna y un hermano llamado Átomo. ¡Es verdad! © Elena Maksimova / Facebook
  • Era 1996, estaba comenzando en una escuela de teatro en mi ciudad. Entre los profesores del comité había uno llamado Mauricio Proñonosa Fonollar y Dombina Simplicia Fermonsel Gandul. Me pareció que los pusieron para deshacerse de los candidatos que tenían defectos de dicción. © Ekaterina Averina / Facebook
  • A unos pocos minutos antes de cerrar el local, vino una mujer con un niño para comprar fuegos artificiales. Con mucha dificultad, logramos elegir un par para ellos, empacamos todo y nos despedimos. En ese momento, nos dimos cuenta de que el niño había desaparecido. La mujer empezó a gritarle: “¡Sócrates! ¿Dónde estás? ¡Sócrates, ven con tu mamá!”. Y Sócrates estaba lamiendo la vitrina de los petardos. © kinocringe / Pikabu
  • El marido de mi abuela se llamaba Helio. Y lo presentaba a todo el mundo, así: “El segundo elemento de la tabla periódica de los elementos”. © Marina Kannula / Facebook
  • Nuestra profesora en la universidad tenía el nombre, Bella Sánchez Marquina, y tenía un buen gusto para vestirse. Siempre la admiramos y nos gustaba mucho su nombre. © Santa Santa / Facebook
  • Mi marido trabajaba en una empresa eslovena; su jefe se llamaba Sasha, era un buen hombre. Un día, mi mamá me llamó preguntando por mi marido, porque necesitaba algo. Le dije: “Mamá, fue a un restaurante; es el cumpleaños de Sasha. Está en una fiesta”. Mi mamá, con mucha indignación: “¿Quién es Sasha y por qué tu marido fue a un restaurante con una mujer?”. Me reí durante mucho tiempo. © kakyr / Genial.guru
  • Hace poco fui a un recorrido por un complejo de monasterios, y allí una señora les gritó a sus hijos de 8 y 10 años: “Bjorn no te vayas tan lejos de mí. ¡Ivar, ven aquí!”. Bjorn e Ivar en la misma familia es algo asombroso. Probablemente también tengan una hija con nombre Ladgerda. © YodaGrandMaster / Pikabu
  • Mi padre se llamaba Leonardo García. Una vez, en su tarjeta de identificación le pusieron Leopardo García. © Natalia Zinina / Facebook
  • Tengo un amigo. Sus hijos se llaman Cornelius y Terencio. ¿Y sabes cómo se acortan sus nombres? No se pueden acortar. Así que siempre se llamarán Cornelius y Terencio. © cfvgbhnjm / Pikabu
  • En nuestro pueblo vivía un hombre que se llamaba Jungla. Llamó a su hijo Mowgli y a su hija Bagheera. © Inga Harebova / Facebook
  • Trabajaba en un supermercado y teníamos a unos chicos corpulentos que eran guardias de seguridad. Uno de ellos tenía apellido Cielo y siempre lo llamábamos Cielito. Eran las 9 de la noche, el supermercado estaba a punto de cerrar, pero en la caja había mucha gente formada. Y entonces uno de los guardias le gritó al otro por todo el supermercado: “¡Cielito, después de que salgas, me voy a meter a la regadera!”. Todos se quedaron pasmados. © Julia Rybalskaya / Facebook

¿Cuál es el nombre más extraño que has escuchado? ¿Qué nombres escogerías para tus hijos?

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