Ahora lo vi todo
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19 Personas que iban por un trabajo y obtuvieron un chiste para contar

Cuando imaginamos una entrevista de trabajo, podríamos tensarnos, pensar en las preguntas que nos realizarán y tener los nervios de punta. Al final queremos generar una buena impresión y obtener el empleo, pero muchas veces las cosas no resultan como se esperan y, a la hora de la verdad, lo que podemos conseguir es un momento incómodo, que podría convertirse en una anécdota graciosa.

  • —¿Tienes hermanos?
    —No.
    —¿Primos?
    —Sí, pero todos son mucho mayores que yo.
    —¿Te afectó el hecho de que tus primos sean mayores que tú?
    —¿Eh? © Mily Contreras / Facebook
  • En una entrevista cometí el error más ridículo de mi vida. Me preguntaron cuál era mi satisfacción más grande de los últimos dos años laborales y respondí: “¡Estoy orgullosa de mi ovulación constante!” (quería decir “evolución”). Se rieron tanto que casi se le va el aire a la mujer de recursos humanos. No obtuve el trabajo, seguramente me vieron muy hormonal. © Berenice Huerta / Facebook
  • Terminé mi segunda carrera profesional a los 26 años. Cuando me presenté en una entrevista para hacer mi práctica profesional, la mujer que me entrevistó me preguntó: “¿Por qué estudiaste siendo tan vieja?”. Obviamente no quedé, de todas formas seguí estudiando y me titulé a los 42 años en mi quinta carrera. © Sandra Prieto Silva / Facebook
  • “¿Tiene experiencia laboral?”. Señor, es mi primer trabajo, solo tengo 16 años. © Maria Rosario Hidalgo / Facebook
  • —¿Cómo considera su escala de valores?
    —Por lo pronto, de mejor calidad que la suya, me acabo de percatar de cómo trata usted a la empleada de limpieza.
    —Nosotros le hablaremos.
    —No se moleste, si usted trabaja aquí, no me interesa trabajar en una compañía de prepotentes.
    Me levanté para largarme de allí.
    A los tres días me hablaron de la gerencia de la compañía para que por favor contestara un cuestionario relativo a la calidad de mi reciente entrevista con el gerente de ventas. Contesté brevemente lo que expuse arriba. Me quedé con el empleo y el tipo ese fue despedido. © Luis Tapia / Facebook
  • Me postulaba para cajera en una financiera, presenté mi currículum y me llamaron. La administradora era muy joven, y me preguntó cómo vendería un lapicero. Me dijo: “Imagínate que soy un magnate y necesitas venderme todo un camión de lapiceros”. Me habló de su gran trayectoria y de que ella sabía cómo vender hasta una piedra. Le aclaré que no hacía ventas y que venía por el puesto de cajera, el cual dominaba muy bien. Me paré, le agradecí y le dije que esperaba que encontrara un buen vendedor de lapiceros, y salí de ahí. A los tres meses cerraron por quiebre, supongo que no supieron ofrecer el camión de lapiceros. © Ibet Jorelli Espinoza Reina / Facebook
  • “¿Cómo vas a ser responsable para el trabajo si tienes un hijo?”. ¿Qué mejor motivo se puede tener que un hijo y necesitar lo indispensable para su bienestar? © Mayumi Carmona Bello / Facebook
  • En una entrevista la extraña no fue la pregunta, sino yo. Me preguntaron mi nombre, lo olvidé y me puse a llorar porque no lograba recordar cómo me llamaba. © Karmen Bueno / Facebook
  • Me preguntaron si estaba dispuesta a mentir. Soy técnica relojera y sé que hay maquinarias de buena calidad y garantía de durabilidad y eficiencia. El dueño del negocio quería que tratara de vender un mal producto como bueno. Me negué y no accedí al puesto. © Maria Rosa Rovira / Facebook
  • Hace años me estaban haciendo una entrevista de trabajo, iba todo bien, yo hablaba y el entrevistador escribía. De repente me dijo que sacara la lengua y al hacerlo me untó un sello para pegarlo en un sobre. © Jeni Prieto / Facebook
  • En una entrevista me dijeron que me iban a pagar la mitad de lo que yo pedía, pero a cambio me enseñarían a administrar el dinero para que me alcanzara el sueldo. Y claro que no acepté. © Manuel Ovando Reyes / Facebook
  • Me preguntaron si había encontrado injusto mi último despido, respondí que la vida no era justa y me dieron el trabajo. © Jessy Mahuzier / Facebook
  • En una entrevista grupal, teníamos una hoja que decía: “Diga estas palabras en voz alta: ’Yo me dejo mandar y haré todo lo que me digan que haga’”. Algunos lo hicieron, pero yo dije: “Claro que no, no soy un robot”. Me levanté y le pedí mis documentos al entrevistador, que extrañado y molesto me miraba. Terminé diciendo: “Soy un ser humano, no tu esclava”. Lo peor de todo es que mi esposo también había ido a la entrevista y él sí contestó en voz alta. © Claudia Gonzalez / Facebook
  • La psicóloga insistía en que tenía que ver algo en una de las manchas que me mostraba. La miré muchas veces, la giré al derecho y al revés: “Es que en esta veo una mancha”. Me respondió: “¡Es que tienes que ver algo!”. A lo que le respondí, pasándole la hoja: “¿Qué ves tú?”. Se enojó y me pidió que saliera. Aún recuerdo su cara de sorprendida. © Álvaro Daniel Ahumada Guerra / Facebook
  • Una vez llegué a una entrevista de trabajo y me recibió una mujer asiática que me hablaba en chino. Ella hablaba en su idioma mirando mi solicitud y yo contestaba en español. Yo sudaba y me sentía nerviosa, quería salir corriendo. Al terminar se levantó, y en español me dijo: “Felicidades, el puesto es tuyo”. Casi muero de los nervios. © Maria Marcela Vargas / Facebook

¿Cuál es la pregunta más extraña que te han hecho en una entrevista de trabajo?

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