Ahora lo vi todo
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20 Niños que le pueden alegrar el día a cualquiera con sus espontáneas ocurrencias

La mayoría de los niños viven en un mundo de fantasía que para muchos adultos es incomprensible. Cuando los pequeñitos tratan de explicar su realidad con sus propias palabras a los “mayores”, es muy difícil mantener una cara seria, ya que con sus ocurrencias se convierten, sin querer, en los comediantes del hogar.

Los usuarios de la red compartieron los ingeniosos disparates que sus niños han dicho, y en Ahora lo vi todo confeccionamos una lista con los que más nos hicieron reír.

  • Mi hijo a los 4 años nos reveló qué era lo que quería ser de grande con una adivinanza. Él dijo: “Empieza con bum”. Nosotros no entendíamos ni dábamos con la respuesta. Nos dimos por vencidos y le preguntamos qué era. En su inocencia contestó: “Pues obvio, quiero ser bumbero”, y nos reímos mucho. Siempre recordamos esa historia, ahora tiene 7 años y él se ríe cuando lo recordamos. © Frances Sanchez / Facebook
  • Fui instructora de esquí de niños pequeños y una vez me tocó un grupito de niños con los cuales éramos “Los Vengadores”. Un día, mientras bajábamos, uno de ellos se cayó y yo, asustada, le pregunté: “¿Blas, estás bien?”, y me respondió: “Sí, seño, es que Loki me hizo caer”. © Yamile Simón / Facebook
  • Mi hija Giuliana, desde chiquita, sentía atracción por la luna. Un día, con casi tres años, me dijo mirando al cielo: “Mami, ¿cómo se queda la luna en el cielo? ¿Está pegada con cinta scotch?”. © Marcela C. Marchena / Facebook
  • Un día castigué a mi hija y no la dejé ver la televisión. Me dijo que se aburriría si no la dejaba verla. Así que le dije que jugara, leyera o algo más. Se le ocurrió pedirme la tableta y le dije que no, que hiciera otra cosa. Como ejemplo, le dije que en la época de mis abuelitos no existía la TV o el internet y los niños nunca se aburrían, que ella no moriría por un día sin tele o internet. Su respuesta fue: “¡Ah, sí! Cuando existían los dinosaurios, ¿no?”. No sé cuántos años piensa que tienen mis abuelos... © Susy Edith / Facebook
  • Mi hijo de 2 años ama a los dinosaurios durante el día, porque al llegar la noche, dice que los dinosaurios se lo van a comer. Así que para dormirlo siempre le digo que si no se duerme, va a venir el dinosaurio y hacemos un sonido (roar) y le decimos “ya viene, cállate” y por arte de magia se queda dormido. © Itzel Rodriguez Miikaelaa / Facebook
  • Mi nieto Facundo tenía 3 años y me pidió que lo llevara a hacer pis. Yo, para divertirlo mientras estaba sentado en el inodoro, le cantaba: “Facu es muy feliz, haciendo mucho pis, tra la la, tra la la”. Como tardaba más de la cuenta, le pregunté: “¿Listo, Facu?”, y me contestó: “Ahora cántame la de la caca”. © Marcelo Hugo Vaccarezza / Facebook
  • Cuando a mi hijo de 4 años le daba fiebre, yo decía: “Está enfermo, le di paracetamol”. Un día, me dijo que había una enfermedad llamada “cetamol” y que yo le daba pastillas para el cetamol... © Maria Guadalupe Mendoza / Facebook
  • Mi sobrino de 3 años, cuando estaba en preescolar, siempre hablaba preocupado de que un compañero de su clase siempre estaba dormido. Un día fui a su colegio y, al salir, me dijo: “Mira, ese es el que está siempre dormido”. Resultó que el niño era chino. © Mariana López Cruz / Facebook
  • Cuando mi hija de cuatro años estaba en preescolar, estaba muy emocionada cuando la profesora les habló de Cristóbal Colón. Al volver a casa me preguntó: “¿Sabes cómo se llamaban las carabelas?”. A lo que respondí: “No”. Me dijo: “Pues, muy fácil, la niña, la pinta y la pelos” (en lugar de la Santa María). © Rocío Paredes Serrano / Facebook
  • Las maestras de mi hijo siempre decían que él no podía pasar de curso si no sabía leer ni escribir. Yo siempre les respondía que él sí lo hacía en casa. Ellas no me creían, porque él no hacía nada en el colegio. Así que lo dejaron repetir el curso de primero básico. Al año siguiente, estaban con la misma historia. Yo decidí grabarlo en casa y mostrarles. Hasta que un día, en el recreo, el psicólogo del colegio se acercó a él en “modo de amigo” y le preguntó por qué él no tenía intención de leer en clase. Y mi hijo le contestó: “No, si les digo que sé leer y escribir, me enviarán tareas a la casa, y eso sí que no lo haré”. Mi bebé de 9 años recién pasó a tercero. Y es un cerebrito. A todo esto, él tiene autismo. © Betzabe de la Fuente / Facebook
  • Cuando mi hijo tenía 8 años, me citaron al colegio. Les pregunté por qué me habían mandado a llamar, qué había hecho ahora y me contestaron que nada. Y sí, efectivamente no había hecho nada de nada. Nada de tareas, ni nada de trabajos escolares. © Delfina Medina Govea / Facebook
  • Mi hija, que en ese entonces tenía 4 añitos, y yo estábamos esperando el autobús. En eso pasó una señora embarazada y mi niña me preguntó: “Mami, ¿por qué esa señora está muy panzona?”, y le dije: “Es que tiene un bebé ahí dentro”. Entonces me dijo, muy preocupada: “¿¡Y cómo se le metió ahí!?”. © Magda Moreno / Facebook
  • Mi hija siempre contestaba los exámenes justo hasta la pregunta en donde sabía que sacaría ocho, y las demás las dejaba en blanco. Cuando le pregunté por qué hacía esto, me contestó que a los niños que sacaban nueve o diez los escogían para muchas actividades y ella prefería descansar. Así siguió en todos sus estudios. © Myriam Camacho Donato / Facebook
  • Mi sobrina, cuando pedía algo, decía “porfavorque”, ya que su mamá, siempre que ella le pedía algo, le decía: “¿Por favor, qué?”. © Erika Mariana Zamarron / Facebook
  • Un día, mi hija vio en el televisor una película de un contorsionista y, muy emocionada, me dijo: “Mamá, cuando sea grande, ¿puedo ser extorsionista?”. © Lucy Abernathy / Facebook
  • Mi nene de 5 llegó entusiasmado del jardín porque les habían hablado del cuerpo humano. Y de repente, me dijo: “Nos contaron que adentro del cuerpo están esas miguitas que tú le pones a la comida”. No entendía nada y me quedé pensando a qué se refería, hasta que caí en la cuenta. Había confundido “orégano” con “órgano” y por eso decía lo de las “miguitas que le ponía a la comida”. A mí me gusta mucho condimentar con orégano, así que tuve que explicarle lo que es el orégano y que lo que tenemos adentro del cuerpo no es orégano, sino órganos. © Claudia Gar / Facebook

¿Tu hijo hizo alguna travesura por la cual, en lugar de un castigo, se ganó un beso y un abrazo?

Imagen de portada Gregoria Lopez / Facebook
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