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20+ Padres que se pusieron creativos al elegir nombres para sus hijos

A medida que los años van pasando, los nombres en tendencia van cambiando. Por algo, a veces escuchamos decir que alguna persona tiene “nombre de abuela”. Sin embargo, hay quienes se toman esta creatividad tan en serio que terminan sometiendo a sus hijos al escarnio público cuando se convierten en adultos. Afortunadamente, siempre existe la posibilidad de tomárselo con humor, contarlo como anécdota y ponerse un apodo.

En Ahora lo vi todo hemos recopilado algunas historias de personas que cuentan los nombres más originales con los que se toparon en la vida.

  • Cuando mi hermano mayor nació, su fecha cayó el 8 de marzo, el día de Juan de Dios. A mi papá le gustaba mucho el nombre por el poeta Juan de Dios Peza y quería que mi hermano se llamara así. Pero mi mamá se opuso y dijo que no, ya que siempre les ponían Juan, Pedro, José, etc. y no le gustaban esos nombres, así que le pusieron Omar. Tres años después, cuando le estaban festejando el cumpleaños, nací yo. Entonces mi papá dijo: “¿Ya ves? Como no quisiste que Omar se llamara Juan de Dios, este te volvió a nacer en Juan de Dios y ahora así se va a llamar, porque si lo rechazas, tu siguiente hijo te va a volver a caer en Juan de Dios”. Y por ese motivo, yo me llamo Juan de Dios. © Juan de Dios A. Guatemala / Facebook
  • Cuando nací me registraron como Karina, pero inmediatamente ese nombre se choteó, a muchas niñas del pueblo de mi papá les estaban poniendo así y mi mamá decidió cambiármelo. Escuchó mi nombre y le gustó: Eluzaid. Mi tía le dijo que era el nombre de una exnovia de mi papá, pero no le importó. El nombre es judío y mi apellido, alemán; sobra decir que tengo que dar mi credencial o deletrearlo para que lo escriban bien. © Eluzaid Ludwig / Facebook
  • Mi padre se llamaba Ramón y me iban a poner Ramona (Monchita). Pero gracias a mi tía Aleja, que se encontró unos volantes de unas cantantes nuevas que se llamaban Evelyn y Nydia, lograron convencer a mi padre, así que me inscribieron como Nydia Evelyn. Le agradeceré toda la vida a mi tía. De eso hace 67 años. © Evelyn de Jesus / Facebook
  • Mi nombre es María Elena por una novia que tuvo mi papá y a quien quiso mucho. Mi mamá no se dio cuenta de eso hasta mucho después de que nací. © Mary Garfias / Facebook
  • Mi nombre es el nombre de mi madre: Sonia, pero nunca me llamaron así, ya que mi papá me llamaba Quique por un animalito roedor al cual yo me parecía, según él. Una muy buena vecina dijo: “No le digan el nombre de ese animal tan feo a la niña, llámenla Charo, por la heroína de una radioserie”. Esto fue antes de que aparecieran los televisores, cuando la radio era la única entretención. Así fue como me llamé Charo hasta el 1 de septiembre de 1992, cuando dejé Chile y al llegar a Dinamarca me volví a llamar Sonia. Acá los apodos prácticamente no existen. © Sonia Vivanco / Facebook
  • Mi primer nombre es Ma. Mi mamá quería que me llamara María, pero mi papá no, lo abrevió y resulta que no soy María, sino Ma. © Estela Popoca / Facebook
  • Mi nombre es Carmen, como mi abuela paterna, pero en el caso de mis hijas, mi esposo quiso que cada una llevara las letras de mi nombre:
    Carmen
    Adriana
    Rocío
    María
    E
    Nadia.
    Solo fueron 3 hijas, 2 de ellas tienen 2 nombres y, en el caso de la E, se pensó en Edith, Estela, pero ya no se utilizó. © Carmen Garcia / Facebook
  • Mi mamá se llamaba Nelly Consuelo, pero su papá decía que se llamaba Nelly Consuelo Gloria Esperanza, porque era su consuelo, su gloria y su esperanza. Aunque él falleció cuando ella tenía 7 años, era nuestra historia favorita y nosotros, sus hijos, también la llamábamos así. © Eveling Falconi / Facebook
  • Mi padre estaba fascinado con el alunizaje de 1969. Pocos días después, mi madre supo que estaba embarazada de mi hermano, así que mi padre decidió ponerle Michael en honor a Collins, el astronauta que se quedó orbitando. Pero cuando nació y lo llevó al registro civil, el funcionario no sabía inglés (y mi padre menos, ni había terminado la secundaria), así que se lo pusieron como suena en español: Máiquel. Mi hermano es la única persona que conozco con ese nombre. Le pregunté por qué no lo hacía arreglar, y me dijo que le daba una originalidad que no habría conseguido en forma intencional. Creo que entiendo la lógica. © Elena Nito / Facebook
  • Me pusieron María Nieves, María por mi madre y Nieves porque estaba nevando cuando nací. © Nieves Romero / Facebook
  • Mi madre me llamó Patricia, porque nací en el mes de la Patria en Argentina. Mi hija se llama Solana, porque esa palabra significa “lugar donde da el sol”, y yo amo el sol. © Patricia Bazan / Facebook
  • Mi madre pescó el nombre César y lo modificó de varias formas. Finalmente, se quedó con la versión con z y h en reemplazo de la s. En el registro civil le preguntaron cómo se iba a pronunciar y, mi abuelo, en un impulso de genialidad, le dijo “Céchar”, dejando la zh fonéticamente como ch. Y me encanta. © Cezhar Arévalo / Facebook
  • Mi papá ama la naturaleza, así que somos Primavera, Lluvia, Mar Estrella y yo, Luna Aurora. © Luna Aurora Ortega / Facebook
  • Yo le puse Guidaí Tadeo a mi hijo chico. Tadeo lo eligió su hermano y Guidaí es una palabra charrúa (indígenas originarios de Uruguay, de donde somos) que significa “energía lunar”. © Doncella De Las Tinieblas / Facebook
  • A mi abuelito le decían Chayo, pero se llamaba Isaías. Al primer nieto le pusieron así, Isaías, pero mi abuelito quería que le dijeran Chayo a alguien, así que me pusieron María del Rosario para que me dijeran así. A mi hija le puse Éowyn Fernanda, Éowyn viene de El señor de los anillos y significa “amante de los caballos”, y Fernanda, “pacificadora y valiente”. © Maria Maria / Facebook
  • Conocí a una chica y le pregunté su nombre. Me lo dijo y pensé que había escuchado mal:
    —¿Marty? —le confirmé.
    —No. Me llamo Mártir. Larga historia. Nací el día de San Lorenzo Mártir, me iba a llamar Lorenza, igual de feo. Mi abuelo me fue a inscribir y dispuso que Lorenza no me iba y me dejó solo el Mártir. Y aquí me tiene... sufrida a más no poder.
    Con la historia del nombre me bastó. Ya no quise oír nada de su vida. © Noor Cast / Facebook
  • Hablábamos en casa sobre nombres originales y la empleada nos contó: “En mi pueblo, hay un Federico Pamientras. El niño nació y la abuela preguntó el nombre inmediatamente. La mamá dijo: ’Federico, pa mientras...’ y se desmayó. La abuela siguió las instrucciones y fue a inscribirlo. Cuando regresó con el acta, la mamá metió el grito y preguntó: ’¿Por qué? Si yo dije Federico, pa mientras, y me desmayé, lo que seguía era pa mientras que viene el papá y decide el segundo nombre’”. Federico Pamientras nunca se cambió el segundo nombre, es feliz con él. © Noor Cast / Facebook
  • Un amigo se llama Soel porque la madre se llama Soraida y su padre, Rafael. Una pariente se llama Guishel porque el padre se llama Guido y la madre se llama Raquel. © Mariella Wynacht / Facebook
  • Mi papá intentó llamarme Cesárea, como una hermana (fallecida justamente porque no le hicieron una cesárea a tiempo). También intentó con el nombre de una sobrina: Veneranda. Por suerte, estaba de moda Ana María, y como en ese entonces pasaban los del registro civil por las camas del hospital inscribiendo a los recién nacidos Y ANTES de que mi papá volviera con otra genialidad, mi mamá me llamó así. © Ana María Fernández / Facebook

¿Cuál es el nombre más extraño que has escuchado y cuál es su historia?

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