Ahora lo vi todo
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21 Historias de guardias de seguridad que parecen sacadas de una comedia

Un uniforme negro y un auricular son algunos de los elementos de la imagen de un vigilante de seguridad. Estos profesionales se han convertido en parte del paisaje de los comercios. Muchas veces percibimos que su trabajo consiste en mirar las cámaras de seguridad y no tenemos muy claro si solo están para darnos miedo o son realmente capaces de darlo todo por proteger el local. Creemos que todos los oficios son respetables y que nadie está a salvo de protagonizar una situación ridícula.

  • Estoy en una tienda eligiendo jugo y, por el rabillo del ojo, me doy cuenta de que un guardia de seguridad me está hablando. Bien, me saco el auricular y oigo la palabra “pecado”. Empiezo a entrar en pánico, pensando que tal vez he robado algo. Le digo: “¿Qué pecado?”. Me contesta: “Salir de nuestra tienda el 2 de enero sin comprar nada es un pecado”. Odio a todo al mundo, maldita sea. © kohairi_kun / Twitter
  • Por la mañana, entrando al trabajo, noté que nuestro vigilante tenía una tableta. Él estaba muy serio, pulsando con inseguridad una pantalla de 10 pulgadas. Bueno, pensé, ahora al menos no se aburrirá: videojuegos, series, Internet. Me fijé mejor, y pues no, todo como antes, estaba resolviendo crucigramas en la tableta. © LLIauTaH / Pikabu
  • Un guardia de seguridad de un centro comercial se me acercó y me dijo que yo tenía que cerrar mi tienda después de Navidad, ya que él observaba que no teníamos compradores y eso no podía ser un buen negocio. © Karnero / Pikabu
  • En mi oficina trabaja un guardia de apariencia oriental. Siempre está hablando con alguien. No importa si son visitantes o empleados, habla con todos. Una vez, el jefe le preguntó por qué era tan hablador. Su respuesta fue asombrosa: “¿Crees que aprendí el idioma de este país para estar callado?”. © ShyOwl / Pikabu
  • Las graciosas jornadas laborales de un asistente de ventas: un nuevo vigilante de seguridad se acercó al encargado, quejándose de que yo sonreía muy poco. Empecé a pasar a su lado con una sonrisa propia del Guasón durante todo el día. Este nuevo guardia de seguridad se acercó al encargado de nuevo pidiendo que yo no sonriera más. © Wizard_Severus / Twitter
  • Recogí mis paquetes en la oficina de correos por la mañana y me dirigí al servicio federal de portadores de notificaciones judiciales. Allí todo es muy serio y en la entrada te inspeccionan a fondo. Entro y, de repente, uno de los paquetes comienza a emitir un pitido. Vigilante n.º 1: “Déjelo aquí y pase”. Vigilante n.º 2: “¿Y si volamos por los aires?”. Vigilante n.º 1: “Mejor”. Mi estado de ánimo en esta vida: vigilante n.º 1. © SongOfaWhale / Twitter
  • Un guardia de seguridad de un centro comercial rechazó mi petición de dejar una caja de alitas de KFC en su puesto frente a la entrada de la tienda, diciendo: “Oiga, no la deje, por el amor de Dios. Llevo más de siete horas en el puesto. Volverá y no quedarán alitas”. © allls / Pikabu
  • Pensaba que me veía bien, pero luego, un guardia de seguridad del supermercado sospechó que yo había robado 150 gramos de ensalada. © almost_bergman / Twitter
  • Voy tranquilamente por el supermercado, agarrando la comida, pero sin cesta. Se me acercan dos vigilantes, me sujetan por los brazos y me llevan a un lugar. No entiendo nada. Y de repente, oigo un grito por su radio: “¡Tontos, a ese no, a otro!”. © AvengedS / Pikabu
  • Duele cuando un guardia te para a la salida de la fábrica y te pregunta: “Hombre, ¿qué es lo que sobresale por debajo de tu chaqueta?”. Y lo que tienes ahí es tu barriga... © c921ym178 / Pikabu
  • Entramos en una tienda y el detector de metales pitó cuando pasé. El vigilante de seguridad: “Señorita, ¿qué lleva en su bolso?”. Yo: “Teléfono y dinero”. Vigilante: “Es raro que produzcan tanto magnetismo”. Yo: “Probablemente, soy demasiado atractiva”. Mi amiga: *finge que no venía conmigo*. © olesiacringe / Twitter
  • Anoche venía de regreso del trabajo. En el hombro llevaba un pequeño bolso con correa. En la entrada, había una mesa y allí, sentada, una vigilante. Sin levantarse, me pidió que colocara mi bolso sobre la cinta de rayos X: “El bolso, para inspeccionarlo”. Lo puse y le dije: “Antes de mí pasaron dos personas con mochilas, ¿por qué no les dijo nada a ellas, pero quiere ver mi bolso?”. Su respuesta: “Es que llevaban auriculares”. © koem / Pikabu
  • Estoy sentado esperando en una clínica dental, mirando mi teléfono. Entra un vigilante de seguridad preguntando a los visitantes quién es el propietario de un Audi estacionado en la entrada. Nadie responde. Se acerca a mí, ya que estoy sentado un poco alejado de los demás: “Caballero, ¿el Audi es suyo?”. Levanto la cabeza de la pantalla. El vigilante: “No, no es suyo, para tener un Audi hay que ganar dinero”. Se va. © Lobotomist / Pikabu
  • Por la mañana, entré en un supermercado. Me llamó la atención lo vacío que estaba. Muchos artículos, pero sin empleados. Sin cajero. Ni vigilante. Llené un cesto entero con comida, me acerqué a la caja y esperé. No había nadie. Silbé. Salió un vigilante medio dormido de su cuarto y dijo que la tienda estaba cerrada, solo que la puerta estaba abierta. © vadjan89 / Twitter
  • Un vigilante de nuestro edificio me regaló un CD. Lo reproduje y había 3 GB de grabaciones de la cámara del ascensor, donde yo bailaba mientras iba en él. Ahora me siento incómodo al salir de casa. © aLookInside / Pikabu
  • Yo, por ejemplo, a menudo bromeo diciendo que me visto como un vagabundo, pero ahora la broma se me salió de las manos y un nuevo vigilante no quería dejarme entrar a mi trabajo. Me dijo: “Vete de aquí, vagabundo, esta zona es privada”. © hxmebxy / Twitter

¿Cuál es la experiencia más graciosa que has vivido relacionada con tu profesión?

Imagen de portada aLookInside / Pikabu
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