Ahora lo vi todo
Ahora lo vi todo

“¿De quién fue la idea de usar una caja como baño?”, historia de una gatita y las Karen que le tocaron

Los gatos son animales que, a simple vista, parecen ser muy tranquilos y dormilones. Sin embargo, dentro de ellos también se puede encontrar una criatura con personalidad fuerte y con ganas de jugar hasta que las garras se gasten. Las personas que tienen uno (o varios) podrían entrar en la categoría de “afortunados” por la oportunidad que tienen de compartir su vida con estos seres, pero rara vez nos ponemos a pensar en cómo se sienten ellos rodeados de tantos humanos.

Por eso, en Ahora lo vi todo les traemos una historia relatada por la mismísima Copi, reina gatuna de su hogar (sí, así es, ella nos la contó en una entrevista exclusiva). Nos relató cómo es un día en su vida, así que ¡a sumergirse en esta aventura! Por cierto, su voz es muy parecida a la de Edna Moda.

Mis Karen (porque claro, tuve TANTA suerte de tener no una, sino DOS) me pusieron de nombre Copi por todos los “copos” de colores que tengo en mi glorioso pelaje. La verdad, yo no les veo esa forma, pero les sigo la corriente como a los locos. Ahora que ya saben mi nombre, siéntanse privilegiados de ponerse en mis garritas por un día.

Mi día comienza con una caricia de mi Karen 1 (las voy a diferenciar con números, así me entienden) en el mentón, donde más me gusta, obvio.

El problema es que no es solo UNA caricia, sino dos... tres... cuatro... hasta que dicto el ultimátum.

Por supuesto, sigo durmiendo en mi castillo como la reina que soy, o al menos lo intento hasta que el adoptado me moleste. Sí, tengo un hermano. No le cuenten que es adoptado porque seguro el muy sensible llora.

Me levanto para comer y... ALTO, una pregunta para todos: ¿ustedes comen lo mismo todos los días? Porque se ve que para mis K eso es lo normal. Nooooo, nada de un rico plato lleno de atún y vegetales (sí, a veces me da por comer verduras). Solo estos secos y duros pedacitos de algo que parece ser alimento.

Luego de mi almuerzo poco sabroso, vuelvo a dormir porque, ¿qué es más importante que darle a este cuerpecito lo que se merece? Nada, así que sale la siestaaaaaa.

Pero obvio, nada puede ser tan tranquilo ni hermoso. Ahí viene Winchi, mi hermano adoptado, a molestarme para jugar con ratones. RA-TO-NES, ¿se puede ser tan poco original? A mí me gusta jugar con tuercas. Sí, tuercas. A eso se le llama “salir fuera de la caja”, ¿o era “pensar”? Bue, no importa, entendieron.

Mis Karen no se quedan atrás y vienen ooooooooooootra vez a mimarme. Se ve que andan necesitando cariño, porque a mí no me gusta tanta intensidad. Pero no lo entienden, no sé cuánto les funcionan esos cerebros que dicen tener.

Y bueno, mi día sigue con más comida, mimos excesivos y juegos. PEEERO voy a interrumpir este relato para presentar una queja.

Mis Karen hacen todo lo que ellas quieren, ¿no? Pero ¿qué hay de MIS necesidades? ¿Qué hay de lo que YO quiero? Porque cuando pido a gritos que me dejen salir a pasear, todos en esta casa hacen oídos sordos.

Por suerte a veces mi Karen 2, solo a veces, me deja chusmear el pasillo de este edificio donde están. No sé cómo hacen para vivir en algo tan duro y poco acolchadito.

Pasemos al momento de hacer las necesidades. ¡¿DE QUIÉN FUE LA IDEA DE USAR UNA CAJA COMO BAÑO?! A mí tráiganme pasto y tierra, esto sí que es una tortura.

Más allá de todo, mis Karen han hecho lo mejor que pudieron. Si pienso en cómo las pongo a trabajar todo el día para servirme a mí y, bueno, a mi hermano... La verdad es que debo reconocer el gran esfuerzo que hacen.

¿Podría ser mejor? Seguro. Pero son las que me tocaron y las amo más allá de sus defectos (que son muchos).

Aunque este castillo podría ser más grande, eh, solo es una sugerencia.

Ahora al fiiiiiiiiiiiiiin llegó el momento más esperado luego de un largo día de siestas y comida. Seguir durmiendo, obvio, ¿qué más se esperaban, humanos? ¿Que limpiara la casa? JA, JA, buen chiste.

Uy, me olvidé de bañarme. Bueeeeeeeeno, mañana lo hago. ¡Hasta nunca, todas las Karen del mundo!

Ahora cuéntanos, ¿cómo es la vida de tus mascotas en tu hogar? ¿Qué exigencias crees que tendrían si pudieran comunicarse?

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