Ahora lo vi todo
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Visita cada año, hace más de 30, al extraño pez al que le salvó la vida

Mientras buceaba, Hiroyuki Arakawa se encontró con un pez que estaba en serios problemas. En lugar de ignorarlo, tuvo compasión por el animal y le salvó la vida. Desde aquel momento, Hiroyuki se sumerge al menos una vez al año para visitar a su mejor amigo. Asegura que la conexión que existe entre ambos es muy especial. No te pierdas el video de sus increíbles momentos juntos. 💕

Es posible que Hiroyuki Arakawa sea la persona que más conozca a los Semicossyphus en todo el planeta. Pero no fue precisamente estudiando como adquirió tantos conocimientos. La historia comienza hace más de tres décadas, cuando en una sumergida, el buceador japonés se encontró con un pez de esta especie que estaba en apuros. Sin embargo, lejos de seguir de largo, Hiroyuki se tomó la molestia de alimentarlo y cuidarlo hasta que el pez ya no necesitó de su ayuda. Así fue como desde 1987, cada vez que tiene la oportunidad, visita su mejor amigo, al que ha bautizado Yoriko.

Antes de seguir con la historia, una pregunta: ¿de qué tipo de pez estamos hablando cuando nos referimos a un Semicossyphus reticulatus? Quizá no hayas oído hablar de esta especie anteriormente, ya que es bastante desconocida y la información disponible en internet es escasa y difícil de encontrar. Sin embargo, lo que se sabe es que estos peces son de aguas marinas y suelen habitar en los fondos rocosos. Pueden llegar a medir hasta 100 centímetros de longitud y pesar alrededor de 15 kilogramos. Además, su característica más llamativa es la protuberancia en forma de sombrero de Napoleón que tienen en la cabeza.

Estos peces suelen encontrarse en áreas cercanas a Japón, Corea del Sur y el mar de la China Meridional. Es interesante destacar que los Semicossyphus reticulatus son hermafroditas, es decir, que un individuo puede tener ambos sexos. Es por este motivo que, aproximadamente a los diez años de edad, las hembras se transforman en machos y buscan convertirse en líderes del grupo.

A pesar de la falta de información sobre esta especie, es importante aprender acerca de estos animales, ya que el conocimiento ayuda de una manera u otra a la conservación de la biodiversidad marina. Los Semicossyphus reticulatus son una muestra más de la complejidad y diversidad de la vida que habita en nuestros océanos.


Ya hemos aprendido bastante de los Semicussyphus reticulatus, y es el momento de conocer la historia que hay detrás de la sorprendente amistad entre un ser humano y uno de estos peces. Todo empezó cuando Hiroyuki, actualmente de 79 años, estaba llevando a cabo una inspección de buceo en un santuario sintoísta sumergido hace más de 30 años. En ese momento, encontró a Yoriko en una situación peligrosa que ponía en riesgo su vida. El buzo se dio cuenta de que el animal estaba enfermo o posiblemente atrapado, y que además había estado sin comer por un tiempo.

Como sintió compasión por el pobre pez, Hiroyuki decidió intervenir y ayudarlo. Durante diez días, alimentó a Yoriko con cinco cangrejos diarios, y afortunadamente, el pez se recuperó. Tal como compartió el buzo en el portal The Dodo, esta experiencia marcó el comienzo de una amistad única e inesperada entre él y el pez.

Desde entonces, Hiroyuki y Yoriko han construido una relación especial que va más allá de las barreras del lenguaje y de las especies. “Nos entendemos muy bien, a pesar de que no podemos hablar; es algo que surge de manera natural entre nosotros”, explica Hiroyuki con orgullo. Él visita a su mejor amigo en la bahía de Tateyama, al este de Japón, y Yoriko lo recibe siempre en el mismo lugar. Es sorprendente la conexión que existe entre el hombre y el pez, no hay dudas de que es verdadera y profunda, y nos recuerda que las amistades más extraordinarias pueden surgir en las circunstancias más inesperadas.

En cada una de sus visitas al hábitat de su querido amigo, Hiroyuki juega con Yoriko como si fuera su mascota de toda la vida. Aunque para algunos pueda parecer extraño, Hiroyuki desarrolló una amistad con este pez gracias a sus ganas de cuidarlo y alimentarlo durante aquellos días en los que su vida corría peligro. Según él, ganarse la confianza de un animal es mucho más difícil que simplemente ofrecerle comida, por lo que siente un gran orgullo por haber establecido una conexión tan especial con Yoriko.

Por otra parte, un reciente estudio llevado a cabo por las universidades de Oxford y Queensland ha demostrado que algunas especies de peces, como por ejemplo la de los arqueros, tienen la capacidad de reconocer los rostros humanos. La historia de Hiroyuki y Yoriko sugiere, entonces, que esta capacidad de reconocimiento también podría existir en otras especies de peces, lo que sería una muestra más de la inteligencia y la sensibilidad que algunas criaturas del mar pueden tener, además de los famosos pulpos y calamares.

Hiroyuki es un buzo con muchos años de experiencia y se siente muy orgulloso de haber salvado a Yoriko. Para él, la amistad que ha forjado con este pez es una de las mejores cosas que le han sucedido en la vida, y piensa que Yoriko siente también un afecto especial por él. Aunque es difícil saber qué piensa o recuerda un pez, la confianza que fluye entre ellos es genuina, y todo indica que Yoriko recuerda que Hiroyuki fue su salvador en un momento de necesidad.

La historia de estos dos mejores amigos es una muestra de que los lazos afectivos no están limitados por las barreras de las especies. Al igual que los mamíferos, al menos algunos peces también pueden establecer conexiones emocionales y sentir afecto por seres de otras especies.

No hay dudas de que el mundo natural es pura diversidad y belleza, tal como te mostramos en este otro artículo.

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