Ahora lo vi todo
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7 Acciones diarias con las que podrías ahorrar dinero y, de paso, cuidar nuestro planeta

Actualmente, nuestro planeta está llegando a temperaturas altísimas, llevando no solo al calentamiento global, sino también al daño permanente de nuestro hermoso medio ambiente. Pero no todo es tan alarmante —aunque un poco sí— porque tenemos a nuestro alcance muchas herramientas para contribuir a salvar lentamente nuestro amado planeta Tierra, acciones que puedes hacer ¡hasta sentado en el sofá!

En Ahora lo vi todo, decidimos compartirte estos cambios de rutina que, si bien son pequeños e individuales, si todos los hacemos juntos, hacen la diferencia. Por un planeta más verde y una vida más sustentable.

1. Intenta no utilizar plásticos de un solo uso

Una de las grandes causas de contaminación en el mundo es el uso del plástico. Pero no de cualquier tipo, sino de aquel que es de un solo uso. ¿Qué significa esto? Por ejemplo, el empaque de las galletitas; cuando te las terminas, lo botas. Los popotes de los refrescos, los envoltorios de alimentos, y básicamente todo lo que lleve el nombre “descartable” es basura rápida.

Un pequeño cambio que podemos hacer al respecto es reemplazar todos los productos desechables por utensilios reutilizables: popotes de metal, botellas térmicas y cubiertos reutilizables son algunas cosas que podemos llevar en nuestras mochilas o bolsos cada vez que salgamos de casa.

2. Reemplaza el champú líquido por champú sólido

Así como antes hablamos de los plásticos de un solo uso en los empaques de alimentos, estos están presentes en todos lados, realmente. ¿Has prestado atención a tus productos del baño? Lamentamos decírtelo, pero sí, esos también generan contaminación.

Tomemos como ejemplo un tarro de crema para el cabello. Una alternativa sustentable al champú líquido que todos conocemos es el champú sólido. Este no solo genera menos contaminación, sino que, para empezar, no es testeado en animales, por lo que son productos libres de crueldad. Además, los champús líquidos, así como muchos productos de belleza, contienen lauril sulfato de sodio, cuyo uso a largo plazo puede resultar perjudicial para la salud.

3. Elige el consumo ético de ropa sobre la moda rápida

Al principio, comprar prendas que una persona ya utilizó en otra vida suena extraño y puede no gustarte. Pero créenos, nada es tan dramático como parece. Aunque la verdadera pregunta es “¿Por qué no deberíamos comprar ropa nueva?”. La respuesta es simple: la moda rápida. Esta representa un problema para la contaminación de nuestro planeta porque la producción de atuendos que están en tendencia es mayor al consumo de los mismos. Al cambiar las modas tan rápidamente, muchas de esas prendas terminan siendo parte de pilas de ropa sin usar.

Sin embargo, hay alternativas al consumo del fast fashion. Por ejemplo, comprar ropa en tiendas de segunda mano, remendar aquel suéter descosido en vez de tirarlo e ir de a poco generando un consumo ético de la ropa.

4. Opta por productos de higiene personal reutilizables

Sí, suena raro; puede que te imagines usando más de una vez el hilo dental... y no, no es tan así. Piensa en una rutina de desmaquillarse: utilizas toallitas desmaquillantes, quizás unos cotonetes y, una vez que terminas de limpiarte, los arrojas a la basura. Estos elementos también entran en la categoría de plásticos de un solo uso, ya que su vida útil es demasiado corta, y probablemente terminen flotando en el océano. Y todos hemos visto por lo menos una vez la imagen del caballito de mar aferrado a un hisopo.

Una alternativa ecológica y sustentable a estos utensilios son los cotonetes y toallitas desmaquillantes reutilizables: los usas, los lavas y los puedes volver a usar.

5. Convierte aquel recipiente roto en una bella maceta

Si sin querer has quemado la sartén o rasgado una taza, y no puedes volver a darles su uso original, no te preocupes. En vez de botarlos, ¡conviértelos en maceta! De esta forma, no solo seguirás teniendo la tetera de tu abuelita, sino que, además, tus plantas se sentirán tan bellas como en el spa.

En este ejemplo, una de nuestras escritoras tenía una olla que no daba para más, ¡hasta tenía agujeros! ¿Qué hizo? Colocó un poco de tierra, unas suculentas y voilà: un nuevo uso para algo que dabas por desecho.

6. Haz tus banditas elásticas en casa

Todos conocemos las banditas elásticas. Son útiles, prácticas y multiuso: ¿quién no querría usarlas? Pero sí, también son un plástico que, tarde o temprano, termina contaminando. Como ejemplo de esto, tenemos el caso de una isla inhabitada que terminó con miles de banditas contaminando sus playas. ¿Cómo sucedió? Las gaviotas las confundían por gusanos. Los animales no entienden qué es plástico y qué no, pero nosotros sí, y podemos cambiarlo.

En este caso, te mostramos una ingeniosa forma de hacerlas desde casa: aquel guante de cocina que se rompió, manchó o no sirve más, ¡córtalo! Y obtendrás unas originales banditas sustentables.

7. Evita que tus verduras se echen a perder

Este cambio quizás es pequeño para la humanidad, pero enorme para la billetera. Muchas veces nos encontramos teniendo que arrojar a la basura verduras o frutas que compramos con la intención de consumir, pero que terminaron en un hueco recóndito del refri, pudriéndose lentamente.

Este consejo es muy sencillo, pues solo consiste en revivir —no como zombis, pero parecido— a tus verduras. Las zanahorias, por ejemplo, si están sin cáscara, puedes cortarlas, o no, y las refrigeras en un frasco o tupper de vidrio con agua. De esta manera, durarán más días y, cuando las consumas, estarán crocantes y fresquitas como una lechuga... literalmente.

¿Qué otros cambios sustentables conoces? ¿Aplicas alguno de estos en tu vida cotidiana?

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